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Oración efectiva por la mañana para pedir sanación de cuerpo y alma

29 junio 2020
Oración efectiva por la mañana para pedir sanación de cuerpo y alma

Gozar de salud y bienestar físico, mental y espiritual es una de las bendiciones que Dios nos otorga. Miles de personas en el mundo se encuentran postradas en camas de hospitales y asilos padeciendo de alguna enfermedad curable o en ocasiones terminal. Por ello, recurrir a Dios con la oración por la mañana para pedir sanación de cuerpo y alma. Es la mejor manera de implorar de su misericordia.

No solo el cuerpo padece de enfermedades. El alma también enferma cuando nos apartamos de Dios y satanás se apodera de nuestros espíritus. También como buenos católicos y fieles seguidores del cristianismo debemos mantenernos en oración como medio de comunicación con Dios.

Oración para pedir ser sanados del cuerpo y del alma

Cuidar de nuestra salud es parte de la responsabilidad de todo ser humano. Pero en cualquier momento podemos enfermar y padecer alguna dolencia. Eleva esta oración por la mañana para pedir sanación de cuerpo y alma.

Dios Sanador de Enfermedades. Mi Dios 

Todopoderoso, Padre Celestial y Eterno,

bendita la misericordia que nos arropa a todos 

como hijos de Dios.

También bendita tu luz que nos ilumina sin 

cesar en cada momento de nuestras vidas.

 

Porque eres el más bello tesoro que guardo 

en mi corazón. Eres la esperanza que baña 

mi vida en los momentos de mayor oscuridad.

Ni las peores tormentas me han apartado de ti

porque mi fe es pura y verdadera.

 

Mi mayor motivo de alegría es saber que 

cuento contigo en todo momento, que tu 

misericordia me acompaña y me protege

ante los males del mundo.

 

Y aunque haya caído en pecado tu bondad 

me perdona cuando en profunda oración

me arrepiento y pido perdón.

 

Por ello esta plegaria la dedico en tu honor 

Santo Padre, en demostrarte mi amor y mi 

veneración a todo lo maravilloso que 

representas en mi vida.

Aunque sé que las tentaciones han tocado 

mis actos conoces de mi fe hacia tu grandeza 

divina.

 

Igualmente esta mañana es una nueva 

oportunidad de vida, es para agradecerte las 

bondades que constantemente derramas 

sobre mí.

 

A pesar de que mi cuerpo y mi alma

están enfermos, sé que tu misericordia

jamás me abandonará.

Mientras tanto Oh Dios Mío, pido sanación 

para mi ser, purificación y eliminación de las 

enfermedades que padezco, sana y borra 

toda dolencia o padecimiento de mi carne y 

de mi espíritu.

 

Hazme un ser sano y fuerte bajo tu perfecta

protección.

 

Porque estos males que hoy me invaden

están afectando mi vida y la de mi familia,

mi trabajo y mi fortaleza,

me han vuelto débil y vulnerable.

Además el enemigo me ataca, me busca,

me acosa para hacerme parte de su maldad.

 

También protegeme de esos ataques

aun en estos momentos de enfermedad,

pues mis dolencias me hacen desvanecer

y perder la razón.

 

Asimismo no permitas que mi fe pierda fuerza

por no contar con salud, más por el contrario 

apodérate de mí ser y libera mi alma de todo 

lo malo que puedas hallar.

 

Igualmente resguárdame del mal y abrígame 

en tu seno, cúbreme con tu sagrado manto y 

úntame con la sagrada sangre de Jesucristo,

para que mis enfermedades sean sanadas

 y mi cuerpo liberado de toda enfermedad.

 

También soy tu hijo Dios, tu siervo y tu 

peregrinador, no habrá dolencia ni 

enfermedad que perturbe mi fe porque tú me 

haces fuerte y poderoso.

Las oraciones que te imploro me llenan de 

valor para no perder las esperanzas de que 

puedas sanarme.

 

Finalmente cierra todo diagnóstico médico,

cancela toda sentencia de enfermedad,

anula toda dolencia de mi cuerpo y de mi 

alma, para que me des sanación, completa y 

perfecta.

 

Amén.

Que la sanación y purificación vengan a mí

Cada mañana eleva tus plegarias a Dios para que escuche tu clamor de sanación, pídele que Él te dará, llámale que Él te oirá. También aclama sanación con verdadera fe cristiana y en profunda oración pide clemencia ante su misericordia.

No hay imposibles ante Dios, es milagroso y misericordioso con quienes ruegan ante Él. Es tu fe y tu esperanza la que te hará sano. Nuestro Padre Celestial es compasivo y piadoso, jamás nos abandona ni nos da una cruz que no podamos cargar. Ámale, obedécele y sé cada día una mejor persona al servicio de los más necesitados.