Oración a la Virgen María para que bendiga cada día
La Virgen María es el símbolo más puro de bondad. Después de la muerte de Jesucristo dedicó su vida a hablar de la palabra de Dios y de sus enseñanzas. Recita cada mañana esta oración de la mañana a La Virgen MaríaBendita mi Virgen María. Oh siempre Virgen María,
Dios te concedió el honor de hacerte la
madre de Jesús, su único hijo.
Por obra y gracia del Espíritu Santo quedaste
encinta y trajiste al mundo al Rey de Reyes,
el hombre que daría al mundo la salvación
eterna.
Bendita eres entre todas las mujeres y por tu
gracia divina te hiciste santa ante los ojos del
mundo.
Dios te tiene en un lugar muy especial al lado
de su trono y te complace toda petición como
la princesa del cielo.
Tu gracia milagrosa es infinita y tu poder de
protección es irrompible, hoy vengo inclinado
ante ti, para agradecer la oportunidad de ver
un nuevo día, de despertar después de haber
tenido una placentera noche de descanso.
Hoy, levanto mi cuerpo de la cama y mi alma
la elevo ante ti, Santísima Virgen de mi vida,
que felicidad sienten mis ojos al abrirse un
nuevo día con mi mente limpia de
perturbaciones y agradecido con Dios y
contigo por la primera bendición del día.
Gracias infinitas por la salud que me das,
por la oportunidad de abrirse nuevos
horizontes en mi vida con la llegada de un
nuevo amanecer, gracias por el aire que
respiro y el sol que me calienta, por la comida
que me alimenta y por el abrigo que me da
cobijo.
Gracias también por el techo que me protege,
por el trabajo que me provee finanzas,
por la familia que me rodea y me ama,
y sobre todas las cosas por estar siempre
conmigo mi Adorada Virgen María.
No permitas dulce madre, que ninguna
enfermedad toque mi humanidad ni la de mis
seres queridos, no permitas que las acciones
del maligno se acerquen a mí, aleja todo mal
que quiera tocarme y toda persona que quiera
herirme.
Extiende tu Santo Manto sobre mi casa, sobre
mi hogar, que sea como una coraza que me
cubra de todo.
Y cuando salga de casa, conviértete en mi
abrigo, que camine de tu lado y pueda sentir
la presencia de tu esencia en cada paso que
doy.
Todos y cada uno de los días de mi vida,
coloco mis acciones en tus santas manos,
cada mañana me inclino ante ti para dejarte
mi oración y recordarte lo mucho que te amo,
que te admito y que confío plenamente en tu
poder de protección y de conceder cualquier
milagro.
Hoy solo quiero mi Dulce Madre, iniciar este
bello día con buen pie, que vayas derramando
bendiciones en mi camino para que pase
recogiéndolas como las flores de un bello
jardín.
Bendice mi día, hoy, mañana y siempre.
Amén.

