Milagrosa Oración a la Virgen María en Pascua ¡Me encomiendo a ti!

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La Virgen María es la madre de Dios, incansable mujer luchadora en defensa de su Hijo Jesucristo. Fue una mujer de conducta intachable elegida por Dios para ser madre de su único hijo que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. La misión de María fue darle vida a Jesús de Nazaret y cuidar sus pasos hasta el día de su muerte en la Cruz. Recita la Milagrosa Oración a la Virgen María en Pascua ¡Me encomiendo a ti!

María es la mujer de la pascua, la mujer del anuncio, la mujer de la misión. Poco sabemos de la vida de María después de la resurrección de Jesucristo. Pero sabemos que dedicó su vida con alegría y entrega a ir por el mundo formando discípulos del señor. Llevando su palabra y sembrando sus enseñanzas.

Índice

    Encomiendo mi vida en las manos de la Virgen María

    La pascua se celebra con la entrada de la primavera y para María la resurrección de Jesucristo tuvo un valor muy especial. Pues ver con vida después de muerto a su propio hijo, es una experiencia que no tiene descripción. Por lo tanto, María alberga en su corazón el más puro amor y agradecimiento hacia Dios. Por ver a su hijo salvo y hacia la vida eterna.

    Dedica la Milagrosa Oración a la Virgen María en Pascua ¡Me encomiendo a ti! que te presentamos. Y entrégale todo el amor que sientes hacia ella con estas hermosas palabras.

    Misericordiosa Madre María. Madre de Jesús 

    de Nazareth, aprendiste de tu hijo a guardar 

    en tu corazón las sabias enseñanzas que dejó 

    en el templo cuando apenas era un niño.

     

    Viste crecer y convertirse en hombre a quien 

    sería el redentor y purificador de los pecados 

    del mundo.

     

    Hoy, en esta época de pascua, hago extenso 

    mi mayor sentir de admiración y devoción 

    hacia ti por ser la luz de mis ojos y el refugio 

    de mis penas.

     

    Porque tu ejemplo de perfecta madre es 

    motivo para seguirte fielmente y servir a tu 

    labor.

     

    Madre Mía, Madre Santa, bendita eres entre 

    las mujeres del mundo y tu amor y bondad no 

    se comparan con nada.

     

    Por favor eres la reina de mi vida, la reina de mí existir, 

    reina de los cielos, reina de la tierra, princesa 

    de mi corazón y mi mayor adoración.

     

    Protege mi humanidad con tu santo manto,

    con tu reflejo de bienestar ilumina el sendero 

    por donde voy.

    al probar jesus el vinagre

    Con los brazos de tu amor, abrígame hasta 

    llenar de bienaventuranzas mi existir.

     

    No me abandones cuando caiga en tristezas 

    o desilusión, porque tu dulce sonrisa siempre 

    alegra mi vida.

     

    Eres la Señora de la Pascua, enséñame la 

    gratitud y la obediencia, para aprender de tu 

    ejemplo a ser agradecido y a cumplir las leyes 

    que se emanan del Señor.

     

    No pretendo ser perfecto, porque solo mi Dios 

    Todopoderoso sabe de la perfección, más 

    intentó imitar sus enseñanzas y seguir sus 

    alabanzas.

     

    Por favor señora de Paz, Princesa de la esperanza,

    divina flor que embellece los jardines,

    cultiva la semilla de la bondad, de la piedad, 

    de la compasión y del dar a los demás gran 

    parte de mí mismo.

     

    Igualmente derrama bendiciones a tus fieles y con gotitas 

    de sabiduría contagia las almas que anhelan 

    la voluntad de Dios, permite que mis actos 

    sean el reflejo de ti para que el mundo pueda 

    transformarse en el paraíso que Dios quiere 

    para nosotros.

     

    Finalmente admirada Madre, nunca me abandones 

    porque me perdería.

     

    Amén.

    La fe como muestra de amor a la Virgen María

    Cuando se ama se confía, cuando se ama hay entrega, cuando se ama hay obediencia, cuando se ama hay respeto. Por eso si el amor que sientes hacia la Virgen María es parte de tu corazón, hay que ser obedientes y confiados. Hay que respetar lo que son sus normas y evitar hacer cosas que no son agradables a sus ojos. Así podremos conseguir que nos vea con verdadero amor y seamos dignos de su gracia.

    Podemos fortalecer nuestra relación con Dios y la Virgen implorando y abriendo nuestros corazones al poder de la oración. Bien puedes recitar la oración que te presentamos o puedes permitir que las palabras salgan de tu propia inspiración.

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