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Las oraciones más milagrosas y poderosas a la Virgen María

4 julio 2020
Las oraciones más milagrosas y poderosas a la Virgen María

La Virgen María es la madre de Jesús. Y con la llegada del Rey de los Cielos llegó la misericordia al mundo, a miles de creyentes que anhelaban gozar de las enseñanzas de Dios. Porque Jesús tuvo la dicha de gozar de una madre maravillosa que le profesó su amor y dedicación hasta el último día de sus vidas. Además fue una mujer intachable, bondadosa y tierna que llegaba a todos los corazones. Por eso te presentamos las oraciones más milagrosas y poderosas a la Virgen María.

A través de la Intercesión de la Virgen María ante Dios Todopoderoso podemos conseguir que las cosas imposibles que no hayamos podido resolver. Tomen solución de forma milagrosa, y es que María está muy cerquita al trono de Dios y el amor que Dios le tiene es muy grande. Por eso le escucha y le complace en lo que ella le pide.

Oraciones milagrosas y poderosas a la Virgen María

A la Virgen María podemos aclamarle para cualquier cosa que necesitemos. Porque su poder milagroso la hace gozar de miles de creyentes y fieles seguidores de su fe. Ya que los cristianos la admiran, la veneran, le aman y le adoran por tener gran poder ante Dios.

Te presentamos las oraciones más milagrosas y poderosas a la Virgen María. Muy efectivas para aclamar a la Virgen y conseguir resultados rápidos y de gran dificultad.

Virgen María, Reina de los Cielos.

Oh Adorada Virgen, bendita tu gracia divina 

que te hizo madre del hijo de Dios,

eres única y poderosa.

 

Por favor concédeme la petición que hoy traigo ante ti 

con mi corazón humilde pero lleno de amor y 

devoción.

 

También socorre mi llamado, apiádate de mí, ten 

piedad de mi vida y aligera

mis pesares. Por último te regalo mi vida y mi ser. 

En ti confío y te amo enormemente.

Amén.

 

Bendita Virgen María. Poderosa Reina del 

Mundo, hoy dignifico tu nombre y 

engrandezco tu existir, eres ejemplo de las 

enseñanzas de Dios y reflejo del amor 

profundo que Dios guarda para nosotros.

 

Me inclino ante ti, suplico piedad, intercede 

ante Dios y concédeme el milagro que tanto 

anhelo desde el fondo de mi corazón.

 

Mi ser se arrodilla ante ti implorando que Dios 

solvente mi gran necesidad. Madre Santa, en 

ti confío.

Amén

Adorada Madre Santa. Bendita Virgen María, 

mi princesa de los cielos, la luz de mis ojos y 

el refugio de mis penas. 

 

Hoy recurro ante ti en la fe de tu gloria santa,

 para que le cuentes a Dios que aunque soy 

un pecador, me arrepiento ante mis actos.

 

Por eso suplico la piedad de sus almas para que 

su misericordia me permita gozar de lo que 

tanto deseo.

 

Asimismo que mis plegarias lleguen al cielo a los oídos 

de Dios, para que absuelva mis pecados y me 

haga digno de su gloria.

Amén

 

Honorable Virgen María. Santa eres Virgen 

María, mujer de corazón noble al servicio de 

los demás.

 

Los más necesitados encontraron refugio en 

tus brazos y reposo en tu alma. También el hambriento 

encontró alimento para su cuerpo y su 

espíritu.

 

Tú, Bendita Mujer, siempre has estado para 

quien te llama y te necesita.

 

Por eso hoy soy quien necesita de ti, escucha mi 

plegaria que nace de mi corazón, e intercede 

ante Dios y pide piedad y compasión por mí.

 

Además libera mis penas y borra mis tristezas,

hazme puro de gozar de las bendiciones de 

Dios y de llegar a la vida eterna al lado de mi 

Padre Celestial.

Amén

 

Por ello, Madre Santísima, Virgen María.

Que mi llamado llegue a los oídos de Dios,

 porque eres la mensajera preferida de su 

reino.

 

Porque soy tu siervo fiel y leal,

obediente a las leyes 

de Dios. Hoy no pido solo por mí, si no por el 

mundo entero.

 

Finalmente por favor libéranos de todo mal

y protégenos de los 

ataques del maligno.

Ya que en tus manos encomiendo mi vida.

 

Amén.

Oraciones desde tu corazón

Para dedicar una oración a la Virgen María no se necesitan modelos ni patrones. Solo abre tu corazón para que el amor que ella te inspira deje que las palabras fluyan con normalidad. Además háblale como se le habla a un amigo, a un ser querido. Asimismo sé respetuoso y sincero.

Porque es una conexión espiritual única y personal. Por eso hazte un ser transparente y sincero para que la Virgen en su infinita bondad atienda a tus plegarias.