Oración milagrosa para casos imposibles en los que la Virgen puede ayudarnos
No existe en el mundo una solución más eficaz y poderosa que la oración, nuestra Madre María se encuentra siempre atenta para atender nuestras súplicas en estos casos que para nosotros son imposibles.Madre, dulce Señora mía llena de misericordia,
concédeme te ruego por favor lo que tanto me hace falta,
o que con todo el fervor de mi alma te pido,
por los méritos de Jesús y los tuyos.
Hazme apreciar uno de los numerosos favores
que con la mayor satisfacción a tus hijos concedes.
Si es para gloria de la Trinidad Santísima y bien de mi alma.
Acudo a Ti como poderosa y amable mediadora,
como mi defensa contra el mal y socorro ante la adversidad
ruego tu atención y te pido por esta complicada necesidad
que atravieso hoy, por este imposible problema
que tanto desespero me causa y que me resulta inalcanzable
por mis débiles medios.

Sé que la petición que te hago aquí hoy es difícil,
sé que aunque para mí es casi imposible de alcanzar
Tú Santa Madre puedes hacer que se cumpla.
en tu prodigiosa mano está el otorgármela
para que se acaben el día de hoy mis problemas
y así pueda yo ver resueltas mis dificultades,
se alejen las muchas intranquilidades que tengo
y sane el dolor que me causa esta situación dolorosa.
¡Virgen Santa, noble Reina de los Ángeles,
Esposa del Espíritu Santo, Por favor no olvides que eres mi Madre!,
a Ti que permites que nos comuniquemos con tu Hijo Jesucristo,
que nos das los medios para llegar al Altísimo,
te imploro muestres mis peticiones en los Cielos
para que reciba urgente ayuda en mis situaciones.
Dulce María, madre amada mía,
dame tu comprensión y cuídame y bendíceme ahora y siempre,
aléjame de los enemigos del alma y de los males temporales
que me acechan en la vida y no me permiten ser feliz,
bendíceme en mi caminar diario de peligros y desgracias,
Tú conoces mi corazón y cuanto te amo y te llevo dentro mí hoy y siempre.
María, Santa Señora, faro luminoso que nos guías,
ruega por todos nosotros a tu Santísimo Hijo,
nuestro hermano, Señor y Maestro Jesucristo.
Amén.

