Oración poderosa para conseguir la liberación por medio de Jesucristo
Muchas veces nos quejamos para con Dios por las cosas que nos pasan, pero veámoslo de esta manera, son un resultado también de nuestras decisiones. Por esa y millones de razones más conseguimos la oración pidiendo la liberación a nuestro guía Jesucristo que debes de realizarla para conseguir mayor entendimiento, lee con detenimiento:Amado Padre, mi Dios del cielo,
que todo lo ve, todo lo siente y todo lo puede.
Vengo a ti en señal de humillación, para pedirte perdón
por todo lo que no te ha agradado de mí.
Si en algún momento no he actuado bien
quiero que veas el fondo de mi corazón,
que no ha sido por una maldad a la cual apoyo.
Soy pecador, pero la Sangre de Cristo ha limpiado
todos mis pecados, desde ese momento obedezco
el perdón y el arrepentimiento.
Por mis malas decisiones, por mi propia manera de ver las cosas,
por mi propio entendimiento y mi egoísmo para con los demás.
Te pido que rompas con toda consecuencia que yo me haya traído
por mis propias decisiones y no tomarte en cuenta.
No mereces un hijo desagradecido con tu autoridad,
porque eres merecedor de toda la honra.
Me escudo en el arrepentimiento de mi corazón,
de la pena profunda que siento el haberte fallado.
Te pido que inicies un nuevo ciclo en mí,
que me hagas sensible a tu voz, a tu palabra,
eres un Dios de señales y maravillas.

Agradezco que seas justo y a pesar de ello
o de los errores siempre estés dispuesto
a darme una nueva oportunidad.
Porque no eres un Dios castigador,
todo lo contrario eres misericordioso
y puedes perdonarnos siempre.
Gracias por tu justicia divina porque de la terrenal
nunca espero nada porque todo lo dejo
en tus nobles y justas manos.
A pesar de haberme equivocado se que tu poder es infinito,
te respeto y admiro. Ojala me permitas poder seguir tus pasos
y no caminar solo en los sederos de oscuridad.
Porque eres grande, eres único a quien debo obedecer
con mis palabras y actos. Para que te puedas sentir orgulloso de mí.
Háblame como tú sabes que yo te pueda entender,
usa situaciones, personas, tu palabra.
Perdóname si no tengo la sabiduría necesaria,
provéeme un poco más de la tuya para actuar
mucho mejor de lo que lo he estado haciendo.
Leyendo tu palabra, es una manera de escucharte,
háblame allí, dime que es lo que quieres
para mí y para mi familia y los míos.
Te entrego todo lo que soy y mis anhelos hoy.
Todo lo que ame y quiero, te loe entrego,
quita lo que tu veas que no es para mí y no quieras para mí.
¡Desde hoy tú me guías! ¡Desde hoy te escucho!
Gracias mi señor! Mi rey! ¡Mi salvador!.
Amén.

