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Oración poderosa para atraer dinero y prosperidad a mi hogar

20 febrero 2020

En distintas ocasiones, pasamos por una situación económica mala y esta puede afectar de manera negativa nuestro hogar. Por eso, nos vemos en la necesidad de acudir a la práctica de orar, con el fin de que Dios nos recompense por nuestra fidelidad hacia él. Encontrar una oración para atraer prosperidad a mi hogar, podría presentarse como una oportunidad que nos permita surgir.

Como bien debemos de saber, el dinero es un medio de intercambio para poder adquirir los bienes y servicios necesarios para vivir. Visto desde la perspectiva de nuestro hogar, se hace evidente su importancia. Desde luego, es crucial poner de nuestra parte y demostrar que estamos en la capacidad de afrontar diferentes retos para conseguir este propósito: Obtener dinero mediante el trabajo duro e invertirlo.

Oración para atraer prosperidad a mi casa

Se hace necesaria una oración que permita resaltar nuestra fe para lograr nuestro cometido. La siguiente, oración para atraer dinero y prosperidad al hogar, está hecha para Dios; para que nos otorgue la sabiduría necesaria, de modo que utilicemos el dinero en lo necesario para no despilfarrarlo:

Señor,

dame la fortaleza física y mental necesaria,

para así obtener de manera honesta,

los ingresos suficientes,

y que estos me permitan mantener mi hogar.

 

Tú que eres mi guía,

no dejes que me desvíe del camino del bien,

cometiendo actos deshonestos,

para conseguir lo que me propongo.

 

No me dejes caer en la envidia,

aunque otros posean más y mejores bienes materiales.

Líbrame de eso, Señor.

 

Que pueda llevar con serenidad,

el camino difícil que se me presenta en frente,

pues tú,

sabrás por qué me pones pruebas a lo largo de él.

Bendice mi trabajo,

y todas las actividades con las cuales intento rebuscarme.

Sobre todo,

bendice mi hogar,

que cada cosa que pueda llevar a casa,

sea adecuada y necesario,

no pido más que eso. 

 

Hoy, necesito tu luz,

que ilumine el sendero del esfuerzo,

el sudor y lágrimas,

 tres cosas con las cuales uno siente en su frente,

la evidencia del trabajo duro.

 

Dios,

enséñame a andar por el camino del bien.

Hazme saber que soy capaz,

que tengo el valor y la determinación

 y que afrontaré esta situación,

pues tú, eres sabio y mi pastor.

 

Ayúdame en lo que haga falta,

mientras consigo lo que realmente importa para mi hogar.

Que nunca se derrumbe,

que pueda mantenerlo en pié,

porque es donde vivo,

es el techo que me protege, a mí y a mi familia.

 

Dios, no me desampares,

permite que siempre pueda mantener mi casa.

Hazme sentir el progreso,

no permitas que mi situación empeore,

y de ser así, no dejes que me quede en el suelo,

ayuda a levantarme, a seguir peleando con la frente en alto.

 

Gracias Dios,

por ser mi consuelo, mi apoyo, mi confidente.

Sé que siempre me escucharás,

y que no vas a dejarme.

 

Estaré eternamente agradecido contigo,

siempre acudiré a ti.

Amén.

Reflexión final sobre nuestra oración

Recordemos que no solo se trata de sentarse a decir estas u otras palabras dirigidas a Dios. Si no salimos a la calle a laborar para ganarnos nuestro salario, o comenzar a realizar un negocio, jamás vamos a ver resultados, y podríamos caer en la falsa conclusión de que Dios no ayuda, ni hace nada.

Es por ello, que te recomendamos desarrollar tu fe, pero con cerebro y raciocinio. Al final eres tu el que le dará validez a todo lo que oraste, esa es la manera en la cual Dios realmente recompensa a sus adeptos, esos que continúan haciendo lo mejor posible para tener un hogar estable.

Debemos resaltar que esto último solo podremos lograrlo si somos personas trabajadoras y honestas. Dios nos da las herramientas y las oportunidades, nosotros somos los que hacemos valer estas mismas.