La oración de La Salve
La Virgen María es un ser bendito, por escucharnos, por ayudarnos a interceder por nosotros ante nuestro creador, y por cuidarnos bajo su manto. Es bendita por llevar en su vientre a quien fue el Salvador del mundo entero. Es por ello que le realizamos la oración de La Salve, para que nos siga cuidando.Ante ti Virgen querido vengo en este momento
para agradecerte por todas las cosas que
me das, por tu cuidado, por tu bendición,
por escuchar mis suplicas, Dios la salve.
Muchas gracias por estar atenta
cada vez que hablo contigo, por
concederme las peticiones de mi corazón
y ayudarme en los momentos más
complicados por lo que he pasado.
Llena de dulzura, eres nuestra
esperanza y que Dios le salve.
Virgencita querida, en esta ocasión
vengo para pedirte que me ayudes
a mejorar mi salud, que se
encuentra en mal estado.
Estoy pasando por este momento
de dificultad y por lo tanto necesito
que me ayudes a sanarme.
Pido que puedas interceder por mí ante
nuestro Dios para que tenga misericordia
y pueda sanarme y liberarme de esta
enfermedad por la que estoy padeciendo.
Tú bien sabes Virgen María que no
soy una persona que padece de
enfermedades, y generalmente me
encuentro bien de salud.
Pero en esta ocasión estoy pasando
por este mal y necesito que me ayudes
a curarme para volver a estar sano.
También sabes que cuando estoy sano,
soy una persona feliz, me gusta estar
atento a los demás, servirles y ayudarle
en todo lo que puedo, por eso necesito
que me ayudes a sentirme mejor.
Aprovecho esta oportunidad para pedirte
por la salud de mis seres queridos y por la
salud de todas las personas que necesitan de
Ti para que le quites toda enfermedad.
Porque estar mal de salud es una
mala sensación y más si estas
padeciendo de alguna enfermedad.
Ayúdalos a sanar toda dolencia, a
curar cualquier tipo de patología que
pueda ocasionar dolor corporal.
Permite que podamos estar
siempre sanos, tanto del
cuerpo como del espíritu.
Enséñanos a caminar bajo tus
enseñanzas, que no nos olvidemos
de que Tú eres el creador de todo.
Que Tú quitas y Tú das.
Que solo debemos hablar
contigo para agradecerte y para
pedirte por cualquier cosa
que sea de bien para nosotros.
Enséñame más de ti, para que
sea un ser ejemplar, uno de tus
mejores siervos, como nos
enseñó tu Hijo Amado Jesús.
Amén.

