Plegaria poderosa para sanidad del corazón
Cuando nos llega una enfermedad, solemos imaginar lo peor sin tomarnos el tiempo de reflexionar. Es por eso que este momento es ideal para comenzar la oración muy poderosa por sanidad del corazón ¡Sana mi corazón, Dios!Dios, hoy me postro
ante su merced para pedirte
por mi corazón, para que todo lo
que lo afecta sea sanado.
Señor, tu palabra dice:
“Porque el enojo mata al insensato,
y la ira da muerte al necio” Job 5:2.
Por ello te pido que me
quites todo pensamiento alusivo
a la maldad y la desolación que
habitan mi alma, porque eso no le
hace bien a mi corazón.
Dios, eres sinónimo de esperanza,
de fortaleza, de bienaventuranza,
de gloria, de sanación y de fe,
te pido que me des libertad
para tener una vida plena.
¡Señor, te necesito!,
sana mi corazón de toda
enfermedad y purifica mi espíritu.
¡Oh Dios!, cuida mi vida
y fortalece mi alma en tu nombre.
Te alabo y venero para que
me des total sanidad.
Señor, hoy más que nunca
te agradezco por este nuevo día,
porque me has hecho entender
que debo vivir un día a la vez.
Aunque hoy, estoy con mi corazón
acongojado producto de esta
enfermedad, aunque en el fondo sé
que tú siempre has estado conmigo
y no me abandonarás.
Mi alma se siente estrujada
por saber que esta enfermedad
me aqueja, pero tú y sólo tú
eres mi Salvador.
Señor, tú palabra siempre
ha sido mi guía y mi única esperanza.
Señor, ayúdame, dame consuelo,
sobre todo hoy, que me siento
débil y carente de energías.
Hoy sé y declaro que tú
serás mi aliento, mi guía
y reinarás siempre dentro
de mí corazón.
Me llenas de esperanza,
de consuelo, eres quien con
tus manos me sostiene cuando
no tengo fuerzas de continuar.
Dios, permíteme estar sano
un poquito más cada día por los días
que me quedan en el plano terrenal.
No permitas que el desespero
y la desdicha invadan mi alma
y continúe perpetuándose este mal
dentro de mi corazón.
Sé que mi corazón es fuerte
porque clama tu nombre,
y porque cree en tu palabra
como poder de salvación.
Mi corazón te venera
y te hace reverencia porque
tu poder de sanación es infinito.
¡Oh Dios creador de todas las cosas!,
haz que sane mi corazón, que mis
fuerzas aumenten, que mi espíritu
se levante a la gracia tuya.
¡Oh querido padre celestial!
Hacedor de todo lo que consideramos
imposible y tú que eres la energía
más pura del universo.
Me postro ante ti para que
me ayudes a sacar de mi mente
todo pensamiento de infortunio
y desgracia que pueda
albergar mi corazón.
Dios, por favor envíales claridad
al personal de salud que me atiende,
para que ellos mediante tu intervención
divina me ayuden a recuperarme.
Finalmente ayuda a mi corazón
a que esté sano para poder vivir
en plenitud y bienaventuranza
enalteciendo tu nombre.
Amén.

