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Oraciones cristianas para romper cadenas, ataduras y maldiciones generacionales

9 agosto 2020
Oraciones cristianas para romper cadenas, ataduras y maldiciones generacionales

Una cadena o maldición generacional consiste en los pecados o las consecuencias de los pecados que se heredan de los padres. Y pueden ir de generación en generación. Por ello es posible que podamos estar practicando una atadura espiritual o sufriendo los pecados como herencia de los padres. Conoce algunas Oraciones Cristianas para romper cadenas, ataduras y maldiciones generacionales.

Estas consecuencias también pueden llegar en forma de vicios, adicciones o enfermedades en nuestras vidas.  Además pueden verse expresadas en constantes problemas, enfermedades recurrentes y permanentes crisis financieras. Porque todas estas cosas son consecuencia de pecados de nuestros antepasados que vienen a manifestarse y a causarnos problemas y limitaciones en el presente.

Oraciones cristianas para romper cadenas, ataduras y problemas generacionales

Posiblemente sientas que hay factores que se repiten y se repiten en tu vida y que no consigues superar y salir de ellos. Porque hay elementos malos que afectan tu crecimiento y tu realización, para eso implora estas Oraciones Cristianas para romper cadenas, ataduras y maldiciones generacionales.

Poderoso Dios Liberador

Oh Mi Dios de amor y de libertad,

mi ser supremo y especial,

también el amo y señor

de mi vida y de mi corazón.

 

Bendita tu maravillosa presencia

que ha colmado mi vida

de bendiciones y también

de regalos de amor.

 

Porque eres el brillo de mi vida

y la luz que ilumina

en las noches de oscuridad.

 

También eres el amor

que brota de mi alma

para ver con dulces ojos las

difíciles situaciones

que se presentan, porque en cada

momento estas junto a mí.

 

Mi Adorado Dios,

estoy padeciendo en carne propia

una situación terrible.

 

Y cuando he buscando

entre mi pasado he podido descubrir

que se ha repetido constantemente

en mis familiares cercanos.

 

Porque ha pasado de generación

en generación y ahora he sido yo la

víctima de este caso.

 

Ya que hay presencia

maligna de una cadena

de maldiciones generacionales

que vienen arrastrando

los pecados de mis antepasados.

 

Bendito y poderoso Dios,

soy inocente ante los errores

cometidos por aquellos de

mi sangre que antecedieron

a mi vida.

 

Y no tengo idea de la magnitud

de sus pecados, ni tampoco

de los errores que en una

oportunidad cometieron.

 

Igualmente desconozco si se

alejaron de ti y además cayeron

en cultos perversos en nombre

de Satanás, si idolatraban

a dioses paganos o practicaron

hechicería o brujería.

 

Además mi fe en ti es tan grande

que se que todo aquel pecado

que se haya cometido en

carne de mis familiares

y que ahora rueda por mi sangre.

 

Será limpiado y además

purificado por

tu gracia poderosa

y en tu santo nombre.

Por eso así lo pido ante ti

mi Ser Supremo, con la devoción

fiel y verdadera, mi creencia

fuerte y poderosa de que

tú eres mi único y verdadero Dios.

 

Asimismo imploro en tu nombre

que por favor rompas

toda cadena maligna

que lleve dentro de mí,

desates toda atadura.

 

Y que amarre mi vida a la

desdicha y a la perversión,

también que canceles toda

maldición generacional

que corra por mis venas.

 

Mi Dios Todopoderoso,

pido que destruyas toda

maldad que venga desde

mis padres, mis abuelos,

mis bisabuelos y mucho más allá.

 

Todo aquello maligno que en

nombre del demonio

pueda venir dentro de mi a través

de generación en generación.

 

Mientras tanto renuncio

en nombre de Dios

y de Jesús de Nazaret.

 

A toda palabra, acto, suceso,

acción, maleficio,

sacrilegio, maldición, falsa religión

o adoración, espíritu y demonio.

 

Finalmente renuncio

a toda autoridad

que haya salido de la

boca de mis padres.

 

De mis hermanos, de mis

tíos, también de mis abuelos

y de cualquier familiar que pueda

ser causante de mi derrota

y además mi destrucción.

 

Y así nada podrá tocarme

ni empañarme más, pues en el

nombre de Mi Señor Dios

limpio y purifico mis antepasados

y quedo salvo de ellos.

 

Amén.

Liberación de maldiciones generacionales

Los pecados que cometemos pueden ser pagados por nuestros hijos y nietos hasta la tercera generación. Nosotros mismos podemos estar viviendo una maldición generacional por el pecado de nuestros antepasados. Por eso la verdadera fe y la oración son los más efectivos medios para librarnos de estas cadenas y ataduras generacionales que limitan nuestras vidas.

Pide a Dios con fe y confianza, entrega en sus manos la purificación de tus antepasados. Sin importar la grandeza de sus pecados, la poderosa Sangre de Cristo es muy buena purificadora de ellos. Igualmente implora a ella y hazte libre de maleficios generacionales.