San Alejo, adinerado mendigo que se hizo pobre, pero rico en la gracia de Dios
San Alejo como hijo único de un hombre adinerado, escapó de su casa y se disfrazó de mendigo. Para recibir y dar limosnas a los más necesitados. Además su voto de pobreza y humildad lo convirtió en un leal y fiel siervo de Dios. Enseñaba a los niños sobre la palabra de Dios y les daba la catequesis. Se convirtió en un hombre milagroso gracias a su divina humildad y servicio a Dios. Dedícale esta Novena a San Alejo. Oraciones eficientes y milagrosas para todos los días.Mi Querido y Adorado San Alejo, que
maravillosa enseñanza has dejado al
mundo acerca de la pobreza y la riqueza.
Abandonar todos tus bienes y convertirte en
mendigo para recibir limosnas y regalarlas a
los demás, es una misión que te hace grande
y honorable.
Cuanta falta hace que la humanidad conozca
de tu ejemplo para apartarse de lo material
y unirse más a lo espiritual y sagrado como la
palabra de Dios.
Esta novena es para ti, con todo mi corazón
porque sé que tu gracia lleva a Dios todas mis
peticiones.
Perdona en primer lugar mis pecados,
socorre mi alma y absuélveme de las cosas
malas que he podido realizar.
Además me arrodillo ante ti, con humildad y fe de que
sepas perdonarme. Agradezco enormemente
todo lo que día a día me das.
Dios ante ti, sobre ti, y a través de ti,
me hace victorioso al gozar de miles de
bendiciones de las que me bañas sin parar.
Asimismo bendice mi vida con cada uno de los Dones
que el Espíritu Santo tiene para mí. San Alejo
de mi vida, lléname de bendiciones que Dios
envía para mí.
También socorre mi alma cuando en ruego aclame a ti,
sabes que lucho una batalla con la vida y que
a veces la tristeza me invade. Mientras tanto no me dejes
solo y consuela mi corazón.
San Alejo Poderoso protege mi vida de la
maldad y del pecado que arrasa en el mundo,
que las tentaciones las ahuyentes de mí y me
fortalezcas en la Fe a Dios y a ti mi Santo.
Ama mi existir como tanto amo a Dios, a
Jesucristo, a la Virgen María y a ti Santo
misericordioso de paz.
Invade mi corazón de la palabra de Dios para
que mi boca pueda hablar de ella sin temor a
ser juzgado o señalado. Que mis manos
toquen con la gracia de Dios a todo aquel que
carezca de Fe y de amor a Dios.
Finalmente cubre mi humanidad con el manto sagrado de
tu ser, que ninguna enfermedad me toque ni
ningún mal debilite mi cuerpo. Por el
contrario, darme salud, fuerza y vitalidad para
seguir tu camino. En ti confío mi Amado Santo
Amén.

