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Novena poderosa a San Antonio de Padua – Suplicas para todos los días

1 junio 2020
Novena poderosa a San Antonio de Padua - Suplicas para todos los días

En este apartado estaremos conversando acerca de la novena poderosa de San Antonio de Padua. Son nueves días de oración que se celebra desde el 4 de julio hasta el 13 julio, todos años. Es un momento de oración y de enseñanza. Comenzamos el día 1 orando por la muerte, seguido del error, miseria, demonios, enfermos curados, el mar, los procesos, los bienes perdidos y de la pobreza.

Son oraciones muy poderosas que también sirven de enseñanza para todas aquellas personas que las realizan en esos días. Esta novena a San Antonio nos recuerda lo más importante que nunca debemos perder: Nuestra fe.  Que él os inspire a no perder nunca el corazón también en el poder salvador del amor y la gracia de Dios, especialmente en tiempos difíciles. Así que te pido que continúes leyendo este maravilloso tema acerca de la novena poderosa de San Antonio de Padua.

Las novenas de San Antonio de Padua

La novena poderosa a San Antonio de Padua es una de las muchas oraciones a este gran predicador franciscano, instructor y Doctor. La iglesia la realiza para buscar su ayuda. También menciona un gran milagro que se le atribuye, uno de muchos, cuando fue visto una noche bañado en luz en una habitación con el Niño Jesús en sus brazos. Lee a continuación:

Te saludo, San Antonio, lirio de pureza,

adorno y gloria del cristianismo.

 

Te saludo, gran santo, lleno de amor divino,

me alegro de los favores que nuestro Señor

te ha concedido tan generosamente.

 

Humildemente y con confianza te

pido que me ayudes, porque sé que Dios

te ha dado caridad y piedad, así como poder.

 

Buen San Antonio, manso y humilde a pesar

de tus grandes dones, y a quien

invocamos con tanta confianza

para que nos ayude a encontrar

lo que se ha perdido, te ruego,

te suplico, que nunca pierda mi fe,

el don que más aprecio.

Contempla mis necesidades: (mencione su petición).

Te ruego, por el amor que sentiste hacia

el pequeño Jesús cuando te abrazó

tan amorosamente, que le cuentes

ahora mis necesidades.

 

Recuerda lo completa que fue tu felicidad

cuando lo tuviste en tus brazos.

 

Te venero, gloriosa favorita de Dios,

e inclino mi culpable cabeza ante ti

en humilde reverencia,

mientras elevo mi triste corazón

lleno de esperanza

hacia el trono de la divina misericordia,

y a ti, mi intercesor.

 

Aquel que se puso en tus brazos

llenará ahora tus manos

con todo lo que te pido.

 

Obtén para mí lo que deseo,

si es la santa voluntad de Dios,

y daré a conocer el maravilloso poder

de tu intercesión para la mayor

gloria de Dios.

 

Amén.

San Antonio fue conocido en su corta pero memorable vida como un elocuente orador cuyos sermones defendiendo las verdades de la Iglesia Católica fortalecieron a innumerables personas en su fe. Se hizo famoso en toda Francia e Italia y era conocido por la multitud como el «martillo de los herejes».

El impacto de San Antonio fue tal que fue canonizado como santo sólo un año después de su muerte por el Papa Gregorio IX en 1232. Hoy en día es venerado como un santo patrono de, entre otros, los pobres, los viajeros, y, más famoso, los que buscan artículos perdidos. Su fiesta es el 13 de junio.

La historia de las novenas

La palabra «novena» viene del latín y significa «nueve cada uno». Es una oración o Santa Misa que se ofrece durante nueve días consecutivos. Bíblicamente, las novenas tienen su origen en los nueve días de oración antes de Pentecostés.  Después de la Ascensión, los apóstoles y discípulos, en obediencia al Señor, se reunieron en el cenáculo y se dedicaron a la oración constante, junto con María, la Madre de Jesús. En el libro de Hechos podemos leerlo.

Los nueve días de oración también pueden ser considerados como una representación de los nueve meses de Jesús en el vientre de María. Como Jesús nuestra cabeza, nosotros su cuerpo también nacerá de María y del Espíritu Santo. Los nueve días de oración se gestaron antes del nacimiento de la Iglesia en Pentecostés. Desde entonces, cada novena puede ser considerada como un tiempo de gestación antes de una nueva efusión del Espíritu Santo.