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Poderosa oración católica para el día del niño ¡Protege a cada niño del mundo!

22 septiembre 2020
Poderosa oración católica para el día del niño ¡Protege a cada niño del mundo!

Aprenderás sobre: Poderosa oración católica para el Día del niño ¡Protege a cada niño del mundo! en esta oración tendrás el privilegio de acercarte al Creador de todas las cosas, quien envió a su Hijo Jesús a la tierra a morir en una cruz por los pecados de la humanidad para que todo aquel que en él crea no se pierda; más tenga vida eterna. Además podrás deleitarte en saber como Dios ama a los niños de todo el mundo, pues son parte de su creación y los ama de tal manera que es muy celoso con ellos, es su Escudo y Protector en cada segundo de sus vidas.

Oración católica para el día de los chicos

Sean dadas gracias al Padre, en el nombre de Jesús, por su amor inefable para con toda la humanidad. Porque ama a los niños con amor incondicional, a grandes y pequeños, los protege; y cada día les colma de beneficios.

 

Padre, en el nombre de Jesús,

te doy gracias, gloria, y honra;

porque cada mañana

son nuevas tus misericordias.

 

Además, tu fidelidad es cada noche,

te pido perdón por todos mis

pecados; y mis rebeliones. Te ruego

mi Dios, que escuches mi clamor.

 

Abre Señor las ventanas, asimismo,

las puertas de los cielos, para

que mi oración suba delante de ti;

puedas oírme y responderme.

 

Te ruego mi Dios del cielo,

para el día del niño, bendícelos

también, protégelos; en cada

segundo de la vida, que le das

.

Porque eres nuestro Rey de Gloria,

nuestro Escudo, y Protector.

 

Te suplico, que bendigas a todos

los niños; y protégelos, Señor.

 

Si Dios mío, por cuanto eres Escudo

a nuestro alrededor, por esta razón

te ruego; por todos los niños,

 que los guardes de todo mal.

 

Asimismo, escóndelos debajo

de la sombra de tus alas, y

abrígalos con tu amor; que

es eterno e incondicional.

 

Jehová, Potente Salvador mío,

te suplico; que guardes las vidas

 de cada niño del mundo; también

protégelos del peligro.

 

Señor, en este día tan especial

 para los niños, asimismo, para

sus padres, te ruego que los

cubras con tu manto y los bendigas.

 

Ya que eres mi Dios, y también

el de ellos, te imploro; protege

a todos los niños que existen

en el mundo y guárdalos para ti.

 

Mira Señor, cuando en este mundo

hay personas justas e injustas.

 

Te ruego que guardes a los niños,

de los injustos; asimismo,

de los violentos.

 

También, mi Dios Eterno, te ruego;

 que no permitas que hombres perversos

 se acerquen a los niños, defiéndelos

de los tales mi Señor;

porque son indefensos.

 

Oh Dios de mi Salvación, te doy gracias

 por las vidas de todos los niños,

 que son la alegría de las familias;

 por esa razón te suplico, protégelos.

 

Y sean tus santos, mi fiel amigo,

 guiándolos hacia tus veredas

 de amor; justicia y rectitud, para

 que puedan crecer bajo tu temor.

 

Permite bendito Rey, que los niños

 puedan oír y seguir tu voz,

asimismo, como las ovejas siguen a

su pastor; cuando las pastorea.

Igualmente, te ruego, que en este día

tan especial para los niños;

los bendigas y los protejas.

 

Llena de tu amor a

sus padres, para que le

den de ese amor.

 

Y que ellos puedan ser saciados de

ese amor como el que desciende

 de ti, hoy y siempre; ya que tu

amor, es incomparable

para con todos.

 

Finalmente, te ruego mi Dios

Todopoderoso, que para el día del niño;

y por siempre. Protejas, y bendigas

a cada niño del mundo, gracias mi Señor.

 

Amén.

Dios bendice y protege a los niños

Oración católica para el día del niño. Se obtiene como resultado, que el Eterno ama a los niños y a toda la humanidad, por cuanto ama a pequeños y a grandes; Enseñando, que el Rey no tiene acepción de personas.

En esta oración se pide a Dios, para que bendiga y proteja a cada niño del mundo, no solo en su día de celebración, sino también para siempre. Además, se le ruega, para que el Señor; sea su Escudo, en cada segundo de la vida, que él les da. Educa, que es necesario, buscar el rostro del Señor; en todo tiempo, clamarle con temor y reverencia para tener buen resultado.