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Oración fuerte por sanidad de varices en piernas, brazos y el cuerpo entero

11 septiembre 2020
Oración fuerte por sanidad de varices en piernas, brazos y el cuerpo entero

Todos nos enfrentamos en ciertos momentos de nuestras vidas a situaciones complejas. Durante esas circunstancias es fácil sentirnos abrumados, ansiosos, frustrados y hasta enojados. Porque el dolor es muy fuerte por las varices en las diferentes zonas de nuestro cuerpo. La oración fuerte por sanidad de varices en piernas, brazos y el cuerpo entero te ayudará a aliviar y a sanar manteniendo su fe.

Usualmente cuando comenzamos con problemas circulatorios, sentimos que nos queman las piernas o los brazos. Nos desesperamos por el dolor y es allí donde necesitamos la ayuda de Dios para que nos vaya aliviando poco a poco.

Plegaria fuerte para sanidad de varices

Cuando nos dicen que tenemos problemas circulatorios, específicamente de varices, nos acongojamos porque es un factor que nos puede deformar nuestras extremidades. Sin embargo, esta oración fuerte por sanidad de varices en piernas, brazos y el cuerpo entero ayudará a mantenernos de pie frente a las vicisitudes.

Señor, tú eres mi fuerza

y mi sanación, además mi

pilar en esta batalla que me

ha tocado enfrentar.

 

Hoy, me postro ante ti

para invocar tu presencia

en mi corazón y que

por favor habites dentro de él.

 

Señor, sé que quieres

el bien para mí.

 

Dios mío, creador de todas las

cosas maravillosas de este mundo,

permite que estas varices vayan

disminuyendo poco a poco.

 

Señor, por favor, sálvame

de este sufrimiento y perdona

mis pecados.

 

Hoy pongo de manifiesto

mi dolor, mejor que nadie haz

sido testigo de este gran dolor

en mis extremidades. Sálvame por favor.

 

¡Oh Dios bueno y bondadoso!

Sáname porque yo he puesto

toda mi confianza en ti, en que

serás mi único consuelo

ante todo lo que me aqueja.

 

Señor, permite que mis piernas,

brazos y todo mi cuerpo estén sanos,

sin ese dolor que parece que me

desgarra por dentro y que me quema

desde el interior de mis entrañas.

 

Sé que estás presente

y que actúas en mí, Señor.

También sé que me quieres salvar.

 

Igualmente sé que me quieres

hacer libre de sufrimiento y de

dolor, sé que me quieres sanar y 

por eso me postro ante ti.

 

Y te hago

esta plegaria suplicándote que me

ayudes a sanar mi dolor.

 

¡Oh mi Señor!, también sé que estás

dentro de mi ser, porque hoy te abrí

las puertas de mi corazón y mi alma.

 

Como te decía tu discípulo

Mateo 11,28 “Vengan a mí, todos

los que están cansados, agobiados,

afligidos, yo los voy a aliviar”.

Hoy, estoy ante ti, Dios,

porque estoy exhausta

de tanto dolor y de tanto pesar.

 

Y porque no dudo ni por un

instante a abrirme a ti, a tu

llamado, porque sé que me

podrás salvar y también sanar.

 

En tu nombre imploro,

Señor mío, que durante este

instante tus manos pasen por mis

piernas y manos para

librarme de toda enfermedad.

 

Yo soy tu fiel creyente

y por eso te pido que mediante

mis manos, transmitas el poder

de la sanación a mis

piernas y brazos.

 

Que mis manos sean

el canal de la sanación.

 

Dios, envía el fuego de la

sanación por mis venas para

que poco a poco vayan

desapareciendo estas varices

que me atormentan tanto.

 

Señor, tú que eres el Rey

del universo, te lo suplico de

todo corazón ayuda a mis brazos

y piernas para que la sangre

pueda circular de manera correcta.

 

Te doy mi palabra que desde

este momento, toda mi fe

la pongo ante ti y su sanación.

 

Señor, prometo firmemente

que cambiaré todos mis hábitos

y el estilo de vida que me

ha traído hasta aquí.

 

Sé que me estás enviando

esta prueba para vencerla

y poder obrar en tu honor.

 

Hoy, mañana y siempre,

prometo ser tú más noble

servidor y discípulo.

 

Amén.

¿Cómo dirigirse a Dios?

Oración fuerte por sanidad de varices en piernas, brazos y el cuerpo entero. En primer lugar, debemos reconocer cuáles son nuestros temores y las incertidumbres que sentimos hacia nuestra enfermedad. Para luego poder pedirle a Dios que nos dé valor suficiente para cometer nuestros ruegos con éxito, devoción y fe.

Además, no podemos fallar por las distracciones fugaces de nuestro objetivo celestial. En segundo lugar, debes estar en completa paz y armonía antes de comenzar a orar para poder conseguir la sanación que anhelas. Debes tener fe en los designios superiores. Y en tercer lugar, debes darte cuenta de tus limitaciones para que la ayuda celestial reine tu vida.