Oración para liberarme de mis enemigos con el poder de Jesucristo
Jesús tiene todo el poder que su padre, el Creador de todo el Universo le ha conferido para proteger a aquellas personas que se encomienden a Él. Jesús es nuestro salvador y el único camino que nos conduce al cielo, solo a través de Él podremos llegar a la gloria y obtener la vida eterna.Oh, Señor Jesucristo que estás sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso,
en este día y todos los días de mi vida, quiero entregarme a ti en cuerpo y alma
para que tomes posesión de los pasos que tenga que dar mientras me encuentre
peregrinando por esta vida.
Te suplico humildemente que no me desampares en ningún momento
y que me guíes para que todas las decisiones que yo tome,
sean las más adecuadas y que jamás,
mi Señor yo sea capaz de ofenderte ni con hechos ni con palabras.
No permitas amoroso Jesús, hijo de Dios Padre, hermano nuestro,
camino de esperanza, que en ningún momento este siervo fiel
que me considero ser, quede a la merced del maligno.
Ordena a mi ángel de la guarda, que me fue asignado al momento
de venir a este mundo, que no me desampare ni de noche ni de día
y que esté presto siempre a defenderme y protegerme de toda tentación de pecar.
Tampoco me dejes a la deriva el día que tenga que partir de este mundo,
líbrame de todos mis enemigos, pero especialmente del enemigo mayor
que se rebeló en los cielos y ahora está extraviando a toda la humanidad.

Envía siempre tu luz protectora para que ilumine todos mis caminos terrenales
y aparta de mí a toda persona enemiga que quiera desviarme del bien,
antes bien ayúdame a amar a mis enemigos mundanos y a enseñarles
cual es la verdad que conduce a vida eterna.
Con tu poder que es infinito, oh amado Jesucristo inflige en mi corazón
solo los buenos pensamientos para que mis obras sean del agrado de Dios
y no permitas que ofenda ni con el pensamiento al Creador ni a ti
ni a ninguno de mis hermanos en Cristo.
Ayúdame y protégeme en todo momento para que este mensaje
llegue a oídos del Creador de todo lo visible y lo invisible
por los siglos de los siglos.
Amén.





