Manera de confesarse con el padre
La manera en que debemos confesarnos ante el padre va totalmente ligada a la forma en que cada padre esté acostumbrado, al llegar al confesionario lo primero que debemos hacer es santiguarnos, y colocarnos de pie o de rodilla ante él, dependiendo de la costumbre de cada padre. Seguido comencemos diciendo “padre, he pecado mucho”, y procede a decir cada uno de los pecados graves que no has confesado aún, o que lo has hecho pero no de la manera correcta. Cuando vamos a confesarnos con el padre, debemos ser totalmente sinceros, recordando que nada de lo que digamos saldrá de ese confesionario. Sin importar lo grave que sean nuestros pecados, debemos decirlos todos, demostrando siempre arrepentimiento lo que hemos hecho. Comienza por los más graves, aquellos pecados que aun sabiendo que está mal, decides hacerlo. Y termina por los que, aunque son pecados castigados por Dios, cuando los cometiste tal vez no estabas al tanto de la gravedad. Recuerda cada uno de los mandamientos que Dios nos dio, y ve cuales de todos has incumplido hasta el día de hoy, piensa con claridad todo lo que has hecho, y de esta manera podrás asegurarte de decir todos los pecados que has cometido.
Al confesarnos con el padre, él no dirá palabra hasta que hayamos terminado de confesar cada uno de los pecados que hemos cometido. Si tienes alguna duda sobre alguna actitud que has tenido en tu vida y no sabes si es una falta grave, pregúntaselo. Cuando termines de confesarte, es necesario que esperes que el padre evalúe cada una de las cosas que acabas de decirle. Él tomará la decisión de cuál es el castigo correcto que debes tener por tus pecados, y te dictará las cosas que debes hacer.
La mayoría de las veces los castigos son ir regularmente a la iglesia, y realizar las oraciones que designadas por él. Si tienes alguna duda, de las penitencias que el padre coloque, es necesario que lo preguntes a él en ese instante. Además, tenemos el deber de atender cada uno de los consejos que se nos dan luego de confesarnos con el padre. Todo para poder mejorar nuestras vidas y evitar seguir incumpliendo con las normas dictadas por Dios.

