Una oración para antes de confesarse sin sacerdote ante Dios
Confesarnos sin un sacerdote no es tan sencillo como solo sentarnos y enumerar nuestros pecados, sino que es necesario que realmente sintamos arrepentimiento, además de tener las palabras correctas para hablar con el señor en ese momento. Dios siempre se encuentra atento a cada una de nuestras súplicas, y a nuestras confesiones para concedernos su inmensa misericordia. Para esto, podemos comenzar por realizar una oración antes de hacer nuestra confesión, la oración sería:Oh grandioso y poderoso Dios, hoy vengo
ante ti para suplicarte que me perdones por
cada uno de los pecados que a continuación
te confesare.
Yo sé que tú me observas, que tú siempre
estás atento a mi andar, por eso te pido que
me escuches y me perdones.
Lo primero que debes hacer es sentarte en un lugar donde nadie te pueda interrumpir, conecta tu corazón y pensamientos con Dios, luego procede a realizar la oración mencionada anteriormente, confiando en cada una de las palabras que estás diciendo. Una vez termines, comienza a hablar a Dios, cuéntale cada uno de los pecados que hasta en día de hoy has cometido, asegúrate de ser sincero, no tengas miedo de decir tus pecados por muy graves que sean, recuerda que Dios ya los observo. Al culminar, reza tres veces el ave maría y seis el padre nuestro, y por último recita el yo pecador. Siempre teniendo en tu corazón la idea y la confianza de que eres escuchado y atendido por Dios. Cuando decidimos confesarnos sin un sacerdote, sentimos que somos más sinceros, hablamos con más confianza. Pues sabemos que la comunicación es solo entre nosotros y Dios, y que nadie más puede escuchar lo que nosotros nos encontramos confesando a Dios. Sé honesto, valiente y capaz de decir todo lo que has hecho a Dios, sin vergüenza y sin buscar ocultar algo, pues solo de esta manera podrás conseguir el perdón de Dios realmente. Su inmensa misericordia solo espera nuestro arrepentimiento.Sé lo grave que resulta incumplir tus leyes,
pues he visto la manera en que nos castigas
cada vez que lo hacemos, por eso hoy quiero
confesarme ante ti, para que me perdones y
me guíes.
Y no permitas que vuelva a humillarte y
faltarte el respeto, en nombre de Dios.
Amén.

