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¿Cómo confesarse sin sacerdote? Oración para que Dios perdone mis pecados

12 junio 2020
¿Cómo confesarse sin sacerdote? Oración para que Dios perdone mis pecados

Todos hemos aprendido que no necesitamos de un sacerdote para confesar nuestros pecados, Dios se encuentra en todos lados, y podemos confesarnos sin un sacerdote, siempre y cuando tengamos la oración ideal, y las palabras correctas para hablar con Dios. Confesarse sin un sacerdote, es muy sencillo pues lo podemos hacer desde nuestro hogar, o en la iglesia. En cualquiera de los dos casos, debemos concentrarnos muy bien en lo que vamos a decir, y en la manera en que hablaremos a Dios.

Para hacer esta confesión, podemos encontrar una poderosa oración a Dios para antes de comenzar nuestra confesión. En la que estaremos pidiendo perdón y entendimiento a Dios. Confesar nuestros pecados es la mejor manera de librarnos de la ira de Dios, y de asegurar que tendremos su gran misericordia en nuestras vidas cada día. Confesarnos sin un sacerdote, es la vía que la mayoría preferimos tomar siempre.

Una oración para antes de confesarse sin sacerdote ante Dios

Confesarnos sin un sacerdote no es tan sencillo como solo sentarnos y enumerar nuestros pecados, sino que es necesario que realmente sintamos arrepentimiento, además de tener las palabras correctas para hablar con el señor en ese momento. Dios siempre se encuentra atento a cada una de nuestras súplicas, y a nuestras confesiones para concedernos su inmensa misericordia. Para esto, podemos comenzar por realizar una oración antes de hacer nuestra confesión, la oración sería:

Oh grandioso y poderoso Dios, hoy vengo 

ante ti para suplicarte que me perdones por 

cada uno de los pecados que a continuación 

te confesare.

 

Yo sé que tú me observas, que tú siempre 

estás atento a mi andar, por eso te pido que 

me escuches y me perdones.

Sé lo grave que resulta incumplir tus leyes, 

pues he visto la manera en que nos castigas 

cada vez que lo hacemos, por eso hoy quiero 

confesarme ante ti, para que me perdones y 

me guíes.

 

Y no permitas que vuelva a humillarte y

faltarte el respeto, en nombre de Dios. 

 

Amén.

Lo primero que debes hacer es sentarte en un lugar donde nadie te pueda interrumpir, conecta tu corazón y pensamientos con Dios, luego procede a realizar la oración mencionada anteriormente, confiando en cada una de las palabras que estás diciendo. Una vez termines, comienza a hablar a Dios, cuéntale cada uno de los pecados que hasta en día de hoy has cometido, asegúrate de ser sincero, no tengas miedo de decir tus pecados por muy graves que sean, recuerda que Dios ya los observo.

Al culminar, reza tres veces el ave maría y seis el padre nuestro, y por último recita el yo pecador. Siempre teniendo en tu corazón la idea y la confianza de que eres escuchado y atendido por Dios. Cuando decidimos confesarnos sin un sacerdote, sentimos que somos más sinceros, hablamos con más confianza. Pues sabemos que la comunicación es solo entre nosotros y Dios, y que nadie más puede escuchar lo que nosotros nos encontramos confesando a Dios.

Sé honesto, valiente y capaz de decir todo lo que has hecho a Dios, sin vergüenza y sin buscar ocultar algo, pues solo de esta manera podrás conseguir el perdón de Dios realmente. Su inmensa misericordia solo espera nuestro arrepentimiento.

Confesarnos sin sacerdote es el mayor acto de fe

Si somos capaces de hacer algo cómo confesarse sin un sacerdote, estamos demostrando a Dios que solo confiamos en él, y que realmente nos encontramos arrepentidos. Pues, solemos hacerlo en el mismo instante en que hemos entendido que actuamos de la manera incorrecta.

Estamos dando fe de que creemos en nuestro padre celestial, y que su castigo puede venir inmediatamente después de que cometemos una falta grave en nuestras vidas. Por eso se dice que cuando nos confesamos en intimidad, cuando somos capaces de hablar solo con Dios y explicar a él nuestros pecados y porque lo hemos hecho, estamos reafirmando nuestra fe en él.

Cuando usamos en nuestras vidas esta manera de confesarnos, podremos sentir en nuestros corazones cual es el castigo que Dios desea que paguemos. Él siempre nos muestra de diferentes maneras, como desea que pidamos perdón y arreglemos cada una de las fallas que hemos tenido en nuestras vidas.