Día de Pentecostales: Oración al Espíritu Santo este glorioso día
El día de pentecostés, los discípulos recibieron la gracia divina que desciende para establecer comunión y avivar la fe poderosa que permitió la propagación del evangelio. En fin, el Espíritu Santo te conectará con Cristo y con Dios.Espíritu Santo de Dios,
bendecido sea este día
en que bajaste sobre los apóstoles
de Jesús, Señor nuestro
para manifestar tu poder y entregarles dones.
¡Alabado y glorificado seas,
excelso consolador!
Sin duda, tu gracia entregas de gratis a todos
los creyentes sin excepción,
no obstante, todo aquel que cree en Cristo,
también es hijo de Dios.
Te agradezco, Padre Santo,
los regalos que me das
diariamente me bendices con
vida, salud, alimentos.
Despiertas en mí la fe y siempre
cubres mi necesidad.
Manifiesta tu poder cada día,
no dejes de obrar en mí
para no caer en debilidad o flaquezas.
Asimismo, dame la firmeza de la roca
sobre la que edificaste tu iglesia.
Forja mi carácter con tu fuego purificador,
elimina contaminaciones de mi
mente, corazón y alma.
Además, perfeccióname diariamente
para alcanzar la gracia.
Despójame de intrigas, rencores, odio, ira
que este presto a perdonar
a quienes me ofendan
y poder olvidar las faltas
que contra mí se cometen.
También, dóteme de tus dones, gran consejero
pon en mi sabiduría, el entendimiento,
el temor de Dios
la fortaleza, el consejo,
la ciencia y la piedad.
Que mi vida este llena de
los frutos espirituales:
el amor, la paciencia, mansedumbre,
benignidad, paz, gozo, caridad y fe.
Hazme tu instrumento para
proyectar en mi vida
el gran amor del Padre y su
plan de salvación.
Escucha mi ruego ferviente,
gran espíritu de Dios.
Fuente de luz divina e infinita.
Nunca me desampares, ilumina
siempre mi vida,
asimismo, aléjame de los caminos
de oscuridad perversa.
Con todo, camina junto a mí,
acompáñame en mi carrera
para que mis pasos sean seguros
y no extravíen la senda.
¡Presta oído a esta súplica,
dador de la vida eterna!
En este día especial, día de pentecostés,
te suplico dirijas mi vida, seas mi luz y guía.
En consecuencia, me comprometo a serte
fiel con todas mis fuerzas y amor.
En todo momento me esforzaré
para testimoniar tu grandeza, del pecado
y al mundo mostraré como agradarte,
Señor protector.
Sin duda, eres misericordioso,
omnisapiente y omnipresente,
tardo para la ira, pero inmensa tu bondad,
perdonas nuestros pecados
y una nueva vida das.
Del mismo modo, son tan grandes tus maravillas y
profundos tus misterios,
pero con sencillez nos permites
entender lo que debemos
y como proceder para alcanzar tu galardón.
Asimismo, cúmplase tu palabra,
cúmplanse tus promesas,
líbranos del enemigo que nuestro mal desea.
Guárdanos siempre; Padre,
somos tuyos por elección.
Cuando llegue a tu encuentro,
gran Dios consolador,
te entregue buena cuenta
de mi vida terrenal,
¡En el nombre de tu hijo amado Jesús!
Amén.





