Rosarios a la Virgen de Guadalupe
A partir del mes del mes de octubre es donde se comienza la tradicional jornada consecutiva de los 46 rosarios en honor a la Virgen de Guadalupe se trata de una preparación espiritual para la fecha principal que es el 12 de diciembre. Con mucha fe debemos hacer la presente oración de los 46 Rosarios para la Virgen de Guadalupe.Por la señal de la Santa Cruz,
de nuestros enemigos,
Líbranos Señor Dios Nuestro.
Dios y Señor mío,
que por mi amor,
quisiste nacer en un pesebre.
Como morir en la cruz.
Que grande ha sido mi gratitud,
cada vez que te he ofendido,
que grande mi atrevimiento,
cada vez que he faltado a tu Ley.
Tu Señor mostrando,
tu misericordia para conmigo,
te has mostrado Dios.
Pues solo en tu ser infinito,
puede haber tanta bondad,
en mi cada vez que he dado.
Pruebas de mi pequeñez,
me has dado pruebas,
de tu misericordia infinita.
Por eso ahora vengo arrepentido,
a implorar tu perdón.
Perdón Santa Virgen de Guadalupe,
madre amantísima por mis pecados.
Porque al ver a tu hijo en la cruz,
renace mi confianza.
Para poder ser perdonado,
así lo espero desde el fondo de mi alma,
te pido apiádate de mí.
¡Oh! poderosa Virgen de Guadalupe.
Amada Virgen de Guadalupe,
que nos has descubierto,
en tu Santo Rosario,
para poder vencer a nuestros enemigos.
Para poder defendernos de sus asaltos,
asimismo poder ser la escala,
que nos conducirá al paraíso.
Ayúdanos cuando a ti recurramos,
por medio de esta oración.
Haz que podamos merecer,
todas las gracias necesarias.
No solo para nosotros,
sino también para los que amamos.
Para los pobres pecadores,
como también para las almas del purgatorio.
Asimismo de todo el mundo cristiano.
Abre Señor mis labios para alabar tu nombre,
santa Madre María de Guadalupe.
Ven en mi auxilio,
apresúrate madre a socorrerme.
Gloria al Padre, gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo.
Como era en un principio,
por los siglos de los siglos.
Señor mío Jesucristo Dios,
Padre verdadero,
me pesa de todo corazón haber pecado.
Sobretodo porque te ofendí,
porque te amo sobre todas las cosas.
Propongo firmemente no volver a pecar,
confesarme, como cumplir mis penitencias.
Confió me perdonarás con tu infinita misericordia.
Santisima Virgen de Guadalupe,
madre santa a ti vengo de rodillas.
Me pesa de todo corazón,
haber pecado sobretodo porque te ofendí.
Espero me perdones,
como toda madre perdona a sus hijos.
Propongo firmemente no volver a pecar,
siguiendo con el maravilloso ejemplo,
que tu nos has dado.
¡Oh! purísima Virgen de Guadalupe,
a quien amo tiernamente.
Como mi verdadera y dulcísima Madre,
admiteme en tu sagrada presencia.
Vengo a ti madre Virgen de Guadalupe,
a ofrecerte unos de los 46 rosarios,
conque deseo honrarte.
Quiero hacerlo así,
recordando el número de estrellas,
que adornan tu regio manto.
¡Oh! Soberana Señora,
vengo a pedirte el remedio,
de nuestras necesidades,
públicas como particulares.
Todas estas que me pesan,
a quien más recurrir si no es a ti,
que eres mi Madre.
Pues tienes la sublime compasión,
como la mostraste a San Diego.
Es verdad que no lo merezco,
porque no tengo las virtudes.
De aquel piadoso como santo,
pero espero tu gran misericordia.
Esta que me darás un corazón puro,
igualmente manso como el suyo.
Así podré oír el informe de mi alma,
aquellas dulcísimas palabras,
cuando le dijiste:
¿Hijito mío no te aflijas por ventura
no estoy yo aquí que soy tu Madre?
¡Oh! Virgen de Guadalupe,
protege a los que te somos devotos,
para que tengamos la dicha de formar tu corte,
predilecta allá en el Cielo.
Amén.

