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Oración ángel de la Guarda, dulce compañía

26 abril 2020

En el último siglo, innumerables niños han sido enseñados por sus padres, en clases de educación religiosa y en escuelas católicas cómo rezar la oración de ángel de la guarda, dulce compañía.

Es una oración simple, fácil de memorizar, que invoca la intercesión del ángel guardián de una persona.  La oración se ha convertido en un elemento básico de la cultura católica y continúa siendo transmitida a cada generación.

Oración ángel de la guarda

Seguramente conoces la oración de ángel de la guarda, dulce compañía, porque cuando estabas pequeño tus padres te la enseñaron. Antes de que se hiciera famosa la oración de ángel de la guarda, dulce compañía, existía una oración previa que a través de los años fue cambiando. Esta es la oración original:

Ángeles de Dios, que por la ordenanza

de la piadosa providencia eres mi guardián,

te pido que me guardes en este día

(en esta noche o en esta tarde, dependiendo de la hora).

 

Por favor ilumina mi entendimiento y se el director de mis afectos,

dirige mis sentimientos para que

no pueda ofender a nuestro Padre Celestial.

 

Ángeles que vienen de la luz de Dios, a quien el Padre

mandó a la tierra como mi compañero,

ayúdame a protegerme de los engaños del enemigo,

auxiliame a dar mis pasos como un hijo de Tuyo, mi Padre.

 

Ángel de Dios, que solamente trabaja en función de la verdad,

protégeme de los que me quieren tentar y engañar.

Ayúdame a encontrar la verdad y a vivir por siempre en ella.

Ángel de Dios, que enaltece a Cristo, el verdadero y único Hijo del Padre,

quien dio su vida por amor a las personas,

guíame mientras aprendo a encontrar los caminos

del divino amor, del sacrificio y la generosidad,

de tener un corazón manso y humilde.

 

Te agradezco, mi amigo del cielo, por siempre cuidarme y estar atento.

Cuando llegue la hora de mi muerte, te pido que me lleves al cielo,

donde habita el Dios verdadero, que es Amor,

es luz y verdad, en donde reinará por siempre.

 

Santos ángeles de nuestro Padre,

elegido por Dios para ser mi protector,

te agradezco por todos las cosas

que me has dado en alma y cuerpo.

 

Te glorifico y alabo por complacerte

en ayudarme con mucha paciencia y fidelidad.

Y por ayudarme en evadir

todos los ataques de mis enemigos.

Bendito es el momento en que aceptaste ser mi guardián, mi defensor.

 

En reconocimiento por tus grandes favores para conmigo,

te doy mi corazón noble, y el propósito firme de hacerte caso

en todas las cosas de ahora en adelante,

y de ser un servidor fiel de mi Dios.

Confía plenamente en tu protección.

en el nombre del señor

Amén.

La historia de la oración cristiana

Durante muchos años se creyó que San Anselmo de Canterbury, un monje benedictino que vivió durante el siglo XI, fue el autor de la oración. Sin embargo, estudios recientes han descubierto que la oración fue probablemente inspirada por Reginald de Canterbury, otro monje benedictino que vivió al mismo tiempo que San Anselmo.

Los eruditos encontraron una oración en la vida de San Malco de Reginald que tiene un fuerte parecido con la actual oración del Ángel de Dios.