Oración para desesperar a quien nos hirió en el amor
Es importante aclarar que con esta oración no desearemos el mal de nadie, indiferentemente del acto lascivo que nos haya dirigido, puesto que pedir algo así está en contra de las leyes que nuestro amoroso Padre nos pregona. De los castigos se encarga el cielo, nosotros sólo suplicaremos por comprensión, una comprensión que debe llegar de alguna manera a esa persona. Debemos entender el desespero en este caso, como ese desasosiego que no permitirá a alguien estar en paz, es decir, un desespero causado por la imposibilidad de sacarnos del pensamiento de la persona a la que va dirigida la oración. Con todo esto recalcado, procederemos a mostrar la plegaria.San Cipriano,
Santo mártir,
a quien sumieron en el desespero,
tu comprendes muy bien lo que es el sufrimiento.
En santa oración me congrego a ti,
dejo todo en tus bondadosas manos.
Hay una persona que me causó angustia,
se fue de mi lado hiriéndome,
mi anhelo es que vuelva
o que al menos entienda lo que me hizo pasar.
No deseo el mal,
bendigo a todos,
incluso a los que me dañaron.
La empatía será la bendición más grande,
esa empatía que espero le concedas,
yo le perdono todo,
es lo que Cristo nos enseñó,
pero sabes que soy humano,
hay cosas muy difíciles de afrontar.
Mi tranquilidad será posible,
si esa persona se arrepiente,
si pide perdón.
Aunque de no hacerlo,
estaré conforme con que sólo me entienda.
No pido un martirio doloroso,
sería egoísta orar por sufrimiento,
mi deseo también es ayudar a esa persona,
mi plegaria le permitirá evitar hacer más mal.

Estoy seguro que durante tu agonía,
rogaste a nuestro Creador,
pediste por el perdón de los que te martirizaron,
me es imposible imaginar tal humildad.
Por ello hoy soy yo el que ruego a ti,
necesito que me enseñes,
necesito comprometerme a perdonar.
A lo largo de mi vida,
me enfrentaré a más desespero,
me enfrentaré a más personas que dañan,
pero nunca me dejes caer en el odio,
el rencor partirá mi alma,
aún más de lo que lo hará el desespero.
Siéntate a mi lado San Cipriano,
aconséjame y sé mi faro en este mar,
mar lleno de angustias.
Espero cauteloso a que actúes,
añoro ese momento que me brinde paz.
Incluso antes de observar un cambio,
me hallo muy calmado,
que me hayas escuchado ha sido suficiente.
Imploro tu bendición,
agradezco el auxilio que me prestas.
Bendito seas Santo mártir,
gloria a ti y gloria a Dios.
Amén

