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Oración al Espíritu Santo Jesuitas ¡Vocacional para sanar!

7 julio 2020
Oración al Espíritu Santo Jesuitas ¡Vocacional para sanar!

Los jesuitas o la compañía de Jesús, es la mayor orden religiosa actualmente. Fue fundada por San Ignacio de Loyola en 1534. Está integrada por sacerdotes ordenados y religiosos no ordenados quienes no administran sacramentos. Aquí te enseñaremos una maravillosa oración al Espíritu Santo Jesuitas ¡Vocacional para sanar!.

Su misión es llevar la ayuda directa a las personas que sufren, a atender a los más necesitados de ayuda y apoyo tanto en lo moral como espiritual, sin importar el lugar donde se encuentren.

Sin duda, son misioneros de Dios con vocación de servicio al prójimo y dispuestos siempre a acudir donde los necesiten. Asimismo, prestan servicio en áreas tales como la educación, la comunicación, apostolado, entre otras.

Oración al Espíritu Santo Jesuitas ¡Vocacional para sanar!

No obstante, esta Oración al Espíritu Santo Jesuitas ¡Vocacional para sanar! que presentamos está impregnada de un profundo amor a Dios y al prójimo.

Está dedicada a solicitar la inspiración divina para seguir impulsando la obra de Cristo en la tierra y que glorifiquen su nombre.

Oh Dios todopoderoso, te damos

las gracias por este nuevo día,

por permitirnos este tiempo ante tu presencia,

por tu amor infinito, que sobrepasa

todo entendimiento.

 

Porque, aún en medio de las circunstancias,

tu Espíritu Santo acampa

a nuestro alrededor

en este tiempo de conmoción

que vive el planeta.

 

Acudimos a tu presencia confiando en la

magnitud de tu misericordia,

y en esta hora señor, en el nombre de tu

hijo amado nuestro señor Jesucristo.

 

Con todo, rogamos humildemente escuches

nuestra petición, padre celestial.

Asimismo, que la cobertura del Espíritu Santo nos

acompañe a cada instante.

 

Ayúdanos a servir a los enfermos y necesitados.

Además, haznos instrumentos de tu paz y

consolación a los que sufren.

 

También, proporciona las herramientas para que

seamos un bálsamo sanador.

 

Que nuestra mente, nuestro corazón y cuerpo

lleven al alivio a las penas de los afligidos.

 

Sobre todo, permite seamos sanidad y medicina

para curar a los enfermos

y seamos testimonio de los frutos del Espíritu,

que ellos también pueden alcanzar si

aceptan a su salvador, Jesús.

Señor, sabemos que tú levantas a

los caídos y sostienes a los agobiados.

Dales tu alimento y fortaléceles en

estos tiempos difíciles.

 

También ponemos ante ti, a todos los

trabajadores de la salud.

 

Bendice a médicos y enfermeras que

atienden a los más desvalidos,

mantenles en su corazón el

fuego de amor al prójimo

y fortalece su vocación de servicio.

 

Sin duda, sabemos que es en tu tiempo y no

en el nuestro, porque tú nunca llegas tarde,

que cada uno desde el espacio que

ocupa pueda ver tu gloria y tu luz.

 

Y que cuando la duda o la ansiedad

les asalten, tu Espíritu Santo les consuele.

 

Concédenos el don de la sanidad,

obra a través de nosotros

y dótanos del aceite de unción

que alivia todo mal.

 

Ubícanos en el lugar que nos necesiten,

de acuerdo a tu voluntad.

 

Aunque las circunstancias

se muestren tenebrosas,

creemos firmemente en ti y confiamos

en que oyes nuestras peticiones.

 

No buscamos gloria personal,

sino la tuya, Padre.

 

¡Alabado y engrandecido sea

tu nombre por siempre!

 

Llévanos a las comunidades

que necesiten el apoyo,

que podamos serles de ayuda

en sus necesidades,

no sólo materiales, también espirituales y físicas.

 

Como cristianos, queremos

emular tus acciones

y cumplir los mandamientos de la ley

de Dios, resumida en el amor:

 

En primer lugar, a él y al prójimo

como a nosotros mismos.

 

Toma nuestras vidas Señor que

entregamos a ti gustosamente para servirte,

llevar las buenas nuevas a los necesitados,

y proporcionar el gozo de tu

Espíritu a quienes en ti confían.

 

Amén.

¿A quién dedicó Jesús mayor atención en su vida terrenal?

En la biblia, más específicamente en el nuevo testamento, encontramos muchas historias sobre la vida terrenal de Jesús. Los evangelios narran desde su nacimiento hasta su muerte y resurrección.

Su misión fue darse en sacrificio para que la humanidad pudiera alcanzar el perdón por sus pecados. Sin embargo, varios pasajes tratan sobre su especial cuidado y amor a los débiles, enfermos y excluidos.

En muchas ocasiones, fue señalado por establecer trato cordial con personas que la sociedad del momento consideraba escoria, tales como, por ejemplo, María Magdalena, cobradores de impuestos, samaritanos. Incluso, intervino para que no les mataran.

En su recorrido por diversos poblados y ciudades, Jesús era seguido por muchas personas, sobre todo, los más necesitados de ayuda, los pobres, los desvalidos, los enfermos, a quienes atendió con amor.  He allí un ejemplo digno de seguir.