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Oración al Espíritu Santo en la mañana ¡Hazla antes de iniciar tu día!

6 julio 2020
Oración al Espíritu Santo en la mañana ¡Hazla antes de iniciar tu día!

La vida es un regalo preciosísimo que debemos agradecer. Al despertarnos, es adecuado elevar una oración al Espíritu Santo en la mañana, con alegría de estar vivos. Hazla antes de iniciar tu día.

Sin duda, el amanecer es el tiempo perfecto para cargarnos con la energía del sol que despunta.  Por supuesto, estas primeras horas del día invitan a la meditación y la oración, antes que nos atrapen las actividades cotidianas.

Entonces, con nuestro cuerpo y mente recuperados después del descanso nocturno, háganos una oración matinal para agradecer el nuevo día y las oportunidades que trae consigo.

No obstante, aprovecha para solicitar el apoyo y guía del Espíritu Santo para tener la paz interior y la sabiduría que te permitan hacer mejor todas las cosas. Sobre todo, mantén la fe y vive con el amor hacia Dios y el prójimo.

Oración al Espíritu Santo en la mañana

En realidad, es una bendición extraordinaria el milagro de despertar a un nuevo día, sentirnos vivos, abrir los ojos y contemplar la obra de Dios.

Agradécele al Señor todas sus obras porque es bueno y las hizo para ti. Ora de esta manera:

Santo Espíritu de Dios, dador de vida y salud,

te agradezco que mis ojos

vean este nuevo día

y por la oportunidad de seguir

creciendo en la verdad.

 

Gracias por la familia que me diste

y el amor que nos une.

 

Permite que se mantenga la

armonía en su seno,

 bendícelos en todo momento y lugar

te lo pido con fervor.

 

Gracias por el trabajo con el

que sustento mi hogar

ayúdame a conservarlo y

tener prosperidad

pero que conserve siempre la humildad.

 

Ahora, graba en mi mente y corazón tu consejo

para vivir en el temor de Dios,

de acuerdo a su voluntad.

 

Que no me desvíe en el camino

que dolor acarreará.

 

Además, prepárame para ser

lumbrera en la oscuridad

que a familia, amigos y compañeros

pueda mostrar el camino que

lleva a la vida eterna.

 

Al mismo tiempo, líbrame del peligro,

libérame de malos pensamientos.

 

Que mis oídos escuchen tus consejos,

que mis labios tus palabras digan

para tu honra y tu gloria,

Santo Espíritu consolador.

Sin duda, dejo en tus manos mi ser,

mis proyectos y familia.

 

Te los encomiendo, Señor, ajústalos

de acuerdo a tu santa voluntad.

 

Sin duda, confió sinceramente

que será lo mejor

para la familia y para mí.

 

Que este día sea provechoso y fructífero

tanto en lo material como en lo espiritual,

Santo Padre.

 

Para tu honra y tu gloria,

en primer lugar, Señor.

 

Con todo, ayúdame, Santo Espíritu,

como a un niño dame tu mano

para subir, paso a paso,

los peldaños de la fe

y alcanzar la meta anhelada de la vida eterna.

 

Que, si tropiezo, no caiga;

que si caigo me levantes.

 

¡Por favor, te lo suplico, no me dejes!

Sin ti no tengo la brújula

que oriente el rumbo.

 

Posesiónate de mi cuerpo,

hazlo tu templo y morada

para que en todo momento

muestre tu bondad y amor.

 

 Comunicándole al mundo

las maravillas de Dios.

 

No obstante, purifícame, ilumíname,

instrúyeme, enséñame

las acciones que debo emprender

para beneficiar a mis semejantes y honrarte.

 

Asimismo, cuida de mi familia,

guárdales del mal, protégelos.

 

Además, custodia mi casa y aleja cualquier

mal de su entorno,

con todo envía ángeles protectores

que los cubran con sus alas.

 

Cuando el sol se oculte y culmine este día,

entreguemos buena cuenta

de la jornada cumplida,

para agradar a Dios, que

se sienta complacido.

 

Gracias por este día, Santo

Espíritu, dador de vida.

Eleva mi petición ante el trono de

Dios, en el nombre de Jesús.

 

Amén.

El desayuno espiritual

Los médicos aconsejan no omitir el desayuno. La primera comida es fundamental, el cuerpo recibirá los nutrientes cuya función es aportar la energía necesaria para activar el organismo y los sistemas funcionen en armonía.

De la misma manera, la oración matutina representa el desayuno espiritual y proporciona paz, confianza, incrementa la fe que motiva a emprender el día con optimismo y seguridad.

Adicionalmente, es la oportunidad de agradecer a Dios las sorpresas que depara el nuevo día que nos regala, para seguir desempeñando las actividades cotidianas y compartiendo con familiares y amigos.

En consecuencia, con la compañía divina tendremos la fortaleza, sabiduría y protección para alcanzar las metas propuestas. Asimismo, se alejan temores y preocupaciones y transmite la certeza que en su infinito amor no dejará solos.