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Poderosa oración de Jabes para mujeres y jóvenes ¡Protégelas!

25 julio 2020
Poderosa oración de Jabes para mujeres y jóvenes ¡Protégelas!

A propósito de nuestra necesidad de buscar ayuda en las difíciles circunstancias de la vida, encontramos en la palabra de Dios, un personaje ilustre y temeroso. Jabes, fue quien logro mover la mano de Dios a su Favor. Por eso te recomendamos esta poderosa oración de Jabes para mujeres y jóvenes.

Jabes quien sostuvo una vida difícil, clamo a Dios con humildad de corazón y gran fe, en consecuencia, de su oración tuvo una respuesta rápida, clamando de esta manera: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si Tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió. 1 Crónicas 4: 9-10.

Oración de Jabes para mujeres y jóvenes

Así pues, pediremos por medio de esta oración, la bendición, protección, y ayuda a Dios. Tomando en cuenta que, con fe todo se puede lograr. Por eso, alcanzaremos la bendición por completo, sabiendo como clamar y las palabras correctas que usar ante cada situación.

Así pues,

hoy nuevamente vengo a ti,

creyendo que das vida,

a todo aquello que está muerto.

 

Creo en ti y en tu poder,

por eso te pido en esta,

mi oración, me acompañes

en todos los días de mi vida.

 

Teniendo en cuenta que,

muchas veces el camino es duro.

 

Ayúdame a alcanzar mis metas,

luego a proseguir firme.

 

Por eso líbrame de caer,

y caminar ciegamente

por el camino del engaño,

y dolor.

 

De manera que,

hoy sanes mis heridas,

las que el tiempo y

las difíciles circunstancias

me han causado.

 

Así dale luz a mi camino,

además, corrígeme,

con tu poderoso amor.

 

Abre caminos,

de modo que quites

todo tropiezo,

hoy con humildad

te lo pido.

 

Tal como a tu siervo Jabes,

escucha mi clamor;

no lo desechaste

si no que calmaste su dolor.

 

Ahora sana mis heridas,

pasa tu mano por mi alma,

ayúdame a ser el bien.

 

Presenta ante mí,

mis iniquidades.

 

Después yo las corregiré

por amor a ti;

no me deseches,

no te olvides de mí.

 

Desde este momento

buscaré tu rostro,

en mi dolor

y buscaré tu bendición.

 

Ahora a ti clamo,

porque sé que me escuchas,

sé que en ti está mi refugio

y salvación.

 

Asimismo, te doy gracias

por todos mis días,

que aveces no son fáciles;

pero todo

es parte de tu plan.

 

Puesto que aveces

mi meta es larga y

mis días duros,

 te ruego

que me ayudes a seguir.

Ahora, incrementa mi fe

y ayúdame a hacer mejor persona

y dedicar lo mejor para ti.

 

Aún trae de tu bendición

a mi vida y mi familia.

 

En principio

acompaña mi caminar

quita todo tropiezo;

no me dejes caer.

 

 Si caminas conmigo

yo no temeré aunque,

 el mundo pudiera caer,

pero junto a ti,

mi paz estará.

 

Así limpia mi corazón,

ayuda a sanar esas heridas

del pasado.

 

Aún necesito tu guía,

en todo tiempo,

tu serás mi luz

en aquella oscuridad.

 

Luego aclara mis pensamientos,

dame la sabiduría

para hacer las cosas

tales como te agradan.

 

Hoy mi corazón

te alabará y cantará a ti;

porque contigo encuentro la paz

que no hallaba

desde hace mucho.

 

Hazme brillar en todo momento,

ayúdame a ser la mejor versión

de mí.

 

Gracias por tu sol de justicia

que hoy resplandece

en mi vida,

con gran brillo y magnitud.

 

Tú que eres poderoso

para salvar y sanar.

 

Caminaré por senderos,

y me encontraré

acompañado de tu amor.

 

Para siempre y por siempre,

a ti clamaré,

porque en ti encontré

mi bendición.

 

Gracias por llevarme más allá

de las barreras

que el dolor

alguna vez me impusó.

 

Tu bendición,

es el tesoro más apreciado,

que he podido obtener.

 

 Amén.

 

Oración clamando a Dios por ayuda

Inicialmente, conocimos que Jabes fue un hombre de fe; un hombre que levanto su voz con dolor, y hallo la respuesta en Dios. De ese punto partimos, notando que nadie será ignorado cuando con fe alzamos la voz, y creemos que todo es posible.

El resultado de tener fe es impresionante, no habrá circunstancias que nos detengan, para proseguir a nuestras metas. Tal como lo dice la palabra de Dios en Mateo 17:20.