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Milagrosa oración a San Antonio de Padua para el pan de los pobres ¡Ayúdalos!

1 julio 2020
Milagrosa oración a San Antonio de Padua para el pan de los pobres ¡Ayúdalos!

Es uno de los Santos que más se ha ganado el corazón como la estimación del pueblo cristiano es nuestro San Antonio de Padua; se le nombra de varias maneras entre una de ellas conocido como el santo de todo el mundo es conocido amado e invocado preferiblemente por el pueblo humilde, quien ha conseguido en el conocedor de las causas difíciles cuidando el interés del más humilde. Debemos clamarle con fe, ya que San Antonio de Padua provee el pan a los pobres como humildes de corazón que le imploran su protección como su amparo.

San Antonio de Padua que nunca falte el pan a los pobres.

Te damos gracias San Antonio de Padua porque brindas el pan a los pobres, dando el bienestar a los más nobles como humildes de corazón, por eso con esta oración veneramos tu intersección ante Dios por todos nosotros:

¡Oh San Antonio de Padua,

tú das el pan a los pobres,

eres la alegría para todos.

 

Te bendecimos señor,

das de comer a las aves, envías la lluvia,

y crece la hierba, te damos gracias señor.

 

Los pobres buscan tu pan,

tu lengua está seca por la sed,

se alegrarán en Yahvé.

 

Desplegó el poder de su brazo,

y derribó a los potentados de sus tronos,

no hay santo como Yahvé.

 

San Antonio de Padua,

fiel consolador de los afligidos,

sintiendo gran compasión por los pobres.

 

Tú que luchaste por defender,

a los desposeídos.

Aquellos que fueron presa,

fácil de los poderosos.

 

Ante ti vengo santo de dios,

para aclamar,

tu poder intercesor delante, de dios.

 

San Antonio de Padua bendito,

Tú que supiste,

dar un sí a nuestro padre.

 

Y así también,

renunciar a los placeres de la vida,

porque fue más importante,

escuchar la voz del señor.

 

Padre amado tú que supiste ayudar a quien,

lo necesitaba tú que obraste haciendo,

grandes milagros tú que fuiste,

quien abogaste ante, los pobres.

 

Aquí venimos San Antonio de Pagua bendito,

a pedirte en esta gran necesidad que estamos,

urgidos de recibir una respuesta tuya.

 

Porque nunca se escuchó decir,

que jamás ninguno que haya,

recurrido a ti haya sido, abandonado.

 

De igual confianza venimos ante Ti,

tú que eres consolador de los afligidos,

gran amigo de los pobres sabiendo que,

nunca nos abandonarás.

 

Dígnate ¡Oh San Antonio de Padua!

que nuestros ruegos,

 sean escuchados para que así sean alcanzados,

los favores que te clamamos.

 

Míranos con ojos de piedad,

para que nos ayudes a alcanzar los favores,

que te encomendamos,

en estos momentos que más,

necesitamos de ti.

 

Ayúdanos para que nuestra mente y corazón,

sean cambiados para que podamos,

aumentar nuestra fe, para que,

podamos tener un corazón,

como el de Jesús.

 

Dándote las gracias mi San Antonio de Padua,

alzamos las manos al cielo.

¡Oh glorioso como altísimo!

dios en el nombre de Jesús,

para poder implorar tu gran misericordia.

Porque somos pecadores,

recurriendo con amor,

como fe ante ti.

 

Estando seguros de que grande,

es tu misericordia que nunca nos abandonaras

a nuestras súplicas,

porque tienes ese gran amor.

 

Como de saber transformar,

igualmente  de tu misericordia,

capaz de dar a quien no se merece.

 

Para que sean llenados nuestros corazones,

de gracia de gloria cómo, de su gran amor.

San Antonio de Padua.

 

 Confiamos en tus benditas,

 manos a quien entrego nuestra necesidad.

Para que así  podamos abrir,

la puerta de nuestro corazón.

 

 A todos los misterios de Dios para así,

 podamos valorar cada parte de nuestro ser.

Por su poderosa fe en el Padre,

hijo como el Espíritu Santo.

 

Intercedes para que nos concedas,

esta petición tan importante,

para los que necesitamos de ti siempre.

 

San Antonio de Padua bendito el más gentil,

entre los Santos tu gran amor por Dios,

como por nosotros que somos tus hijos,

haciéndote merecedor de todo,

nuestro gran amor que sentimos por ti.

 

Amén.

 ¿Quién fue San Antonio de Padua?

San Antonio de Padua conocido como el santo de las causas pérdidas, durante su vida Dios realizo a través de él grandes prodigios. Fernando era su nombre de bautismo, nacido en Lisboa, teniendo la devoción de seguir los pasos de Dios, a la edad muy temprana ingreso a un seminario; niño muy obediente que seguía los reglamentos que les colocaba sus Padres, así como también era muy obediente con Dios; murió muy joven antes de los 40 años cerca de Padua; pero quedaron sus grandes milagros.