Deja tus problemas en manos de Dios
Cuando los problemas nos invaden a veces perdemos la visión de cómo encontrarles solución. Lo mejor es mantener la calma y sobre todo la fe en que Dios nos ayudará siempre a cargar nuestra pesada cruz. Así como dio la fortaleza a Jesús para llevar su cruz por nosotros. Con calma y paciencia, entrégate en Oración a la Sangre de Cristo para expulsar todos los problemas. ¡Efectiva! mantente fiel a la confianza que Él se ha ganado. Y permite que te colme de tranquilidad para esperar que su poder actúe y expulse los problemas de tu vida.Poderosa Sangre de Cristo.
Oh Señor Jesucristo,
que por mis pecados moriste en la cruz.
Además soportaste las burlas y las humillaciones
de soldados que no sabían lo que hacían,
llevaste una corona de espinas
que te causaron dolorosas heridas.
Te crucificaron a una cruz con clavos
y con una lanza en tu corazón se le dio fin a tu vida.
Pero luego Dios te resucitó y te hizo eterno
en los corazones de los cristianos
que ahora son fieles seguidores de tu palabra.
Por eso hoy rendimos honor
a la Sangre Derramada en la cruz,
pues su derrame permitió
limpiar nuestros pecados
y hacernos puros de espíritu.
En momentos de adversidad
consigo refugio en la oración,
y es allí cuando siento que lo mejor
que puede sucederle al hombre
es sentir la gracia divina en su vida.
Pues se llena el espíritu
de cosas maravillosas que engrandecen
las ganas de vivir en Cristo Jesús.
A veces siento no poder más,
porque el peso de la cruz sobre mi espalda
se hace tan pesado que de rodillas ante ti
imploro piedad y compasión para que aligeres mi carga.
Limpia mi vida, mi alma, mi espíritu
y mi existir de los problemas que me persiguen.
Padre Santo, tu que me bendices y me proteges,
hoy imploro a través de la Sangre de Cristo
derramada en la cruz del calvario.
Para que me redimas y me perdones
por los actos pecadores que he cometido.
Recuerda que soy humano
y que intento ser tan perfecto como tú.
Mi Jesucristo de paz y amor,
tú como mismo Hijo de Dios,
libranos de los problemas del mundo,
con tu manto sagrado protege mi casa,
mi hogar, mi trabajo, mis bienes, mi existir.
Por favor ilumíname en el camino
del bien y de la bienaventuranza.
Asimismo te pido Señor Jesucristo,
cúbreme con tu sangre,
aléjame de todos los malos pensamientos
y los problemas de la vida.
Porque todo lo ves, todo lo puedes
y con tu infinito amor puedes sacar
a los que creemos en ti, de la tristeza interior
que aflige nuestras almas.
Amén

