La más bella oración para darle gracias por todo a María, Virgen y madre nuestra
Claro que todos los seres humanos se deben dar cita en una comunión para orar a su madre celestial, ya que ella siempre nos ha protegido contra todo mal y peligro.Oh Gloriosa y amadísima Virgen María.
María, madre de Dios y de todos los hombres,
tu eres merecedora de toda la Gloria de Dios.
Por haber llegado a la maternidad siendo una
niña inocente y por haber aceptado la misión
que te fue encomendada con toda la
humildad.
Que tu noble corazón pudo entender a tan
corta edad y por haber procreado en tu
vientre bendito al hijo del altísimo sin haber
conocido hombre alguno en tus entrañas.
Por ser como eres, por ser tan abnegada y
tan amorosa madre, es que hoy en
reconocimiento a tu divina y preciosa
existencia.
Por tu altruismo, por tu absoluta entrega en
cuerpo y alma al servicio de todos tus hijos y
por ser tan pura y bondadosa es que hoy
elevo esta oración para alabarte y para
bendecirte.
Madre poderosa, dulce y misericordiosa,
hoy a ti me dirijo para darte gracias por todos
los favores que de ti he recibido desde que
nací y para pedirte que no me abandones en
ningún momento.
Y que por favor tengas siempre a bien estar a
mi lado a la hora en que me toque partir de
este mundo.
Madrecita dulce y tierna, socórreme, ayúdame
y mírame siempre con ojos de piedad, tú que
con tus ojitos tan tiernos tuviste que enjugar
muchas lágrimas por tu hijo maltratado y
humillado injustamente.
Puedes entonces comprender los dolores de
nosotros tus otros hijos terrenales y puedes
entender todos nuestros sufrimientos.
Eres nuestra gran abogada ante todos los
juicios que nos esperan por enfrentar,
eres madre nuestra, nuestra única esperanza
de absolución y es por esto que hoy, quiero
darte las gracias por haberme protegido hoy y
siempre.
Oh María madre nuestra y consuelo de todos
los mortales, no nos desampares, antes bien
ayúdanos a soportar todas las pruebas que
nos toque soportar y danos por favor esa
fortaleza y ese temple que tú tienes, y que
tanto necesitamos.
Oh poderosa madre celestial, linda como
ninguna y pura como un cristal, dulce como la
miel y digna de estar a la diestra del Señor.
Hoy te alabo, te admiro por ser tan buena y
tan paciente con nosotros los mortales, por
perdonarnos una y otra vez cada vez que
ofendemos a tu hijo Jesús con nuestros actos
y es por eso madre de Cielo que me ofrezco a
ti en cuerpo y alma.
Y te pido que tomes mi alma para ayudarme a
encontrar el camino que me conducirá a la
vida eterna.
Oh María, extiende hoy hasta nosotros tu
divina bendición en el nombre del Padre
Celestial.
Amén.

