Las oraciones católicas más efectivas a la Virgen María ¡Ora con Fe!

las oraciones mas efectivas

La religión católica profesa una devoción especial a la Virgen María la Madre de Jesús. Ya que desde el momento de concebir en su vientre al que sería el niño Jesús, la vida de María cambió para siempre, pues ahora se convertiría en la Madre del hijo de Dios. Ha debido ser tan fuerte los dones y las virtudes que Dios vio en ella que la eligió entre tantas mujeres. Te presentamos las oraciones católicas más efectivas a la Virgen María.

Desde entonces, la Virgen María se convirtió en la Princesa del mundo, estuvo a cargo de la crianza de Jesús y le acompañó en su recorrido. También compartió con él sus alegrías y sus tristezas hasta el momento en que en la Cruz dio su último respiro y murió. Por ser la madre del salvador del mundo se le ha atribuido una majestuosidad maravillosa.

Índice

    Las más efectivas oraciones católicas a la Virgen María

    La fuerza que tiene la Virgen María para interceder ante Dios y hacer realidad nuestras peticiones. Le confiere un poder milagroso que la ha hecho merecedora de la confianza y la devoción de muchos fieles cristianos que le siguen y le veneran. Para aclamar a sus bendiciones te presentamos las oraciones católicas más efectivas a la Virgen María y que puedes recitar según sea tu necesidad.

    Honorable Virgen María. Bendita sea tu gracia 

    divina que te hizo madre del Hijo de Dios.

     

    Hoy te agradezco por todas las bendiciones 

    que me das, además me arrepiento por todos los 

    errores que he cometido y por ellos pido 

    perdón.

     

    También clamo a tu poder para que sanes todas mis 

    enfermedades y me hagas un ser salvo entre 

    todos los demás.

     

    Porque bendita es tu luz que ilumina mi existir, 

    tu santo manto protector mantiene alejado de 

    mí toda aquella amenaza del enemigo que me 

    ataca.

     

    Por último hazme libre de cuerpo, alma y corazón. 

    Que solo tu presencia invada mi ser.

     

    Amén

    Misericordiosa Reina de los Cielos. 

    Oh Madre Santa, Virgen María madre de 

    Jesús, que tu bondad me proteja y además me haga 

    cada día más obediente a los mandatos de 

    Dios.

     

    Porque eres la madre del mundo y tu fuerza celestial 

    no tiene límites ni medida. Y atiende siempre a 

    mis llamados, por eso te amo y venero con 

    todo mi corazón.

     

    Gracias por todas las bendiciones que regalas 

    a mi existir y no me dejes solo en este mundo 

    cruel porque solo tu pureza me hace ver las 

    cosas con los ojos de Dios.

     

    Finalmente bendita sea tu pureza

    que llena de bondad mi 

    corazón como fruto de la presencia de tu 

    gracia divina en mi alma.

     

    Amén.

    dediquense a la oracion

    Milagrosa Virgen María. 

    Oh mí siempre Virgen, Virgen pura y casta 

    que nos ama sin medida.

     

    Tu fuerza misericordiosa no tiene límites, por 

    eso me inclino ante tu gloria para aclamar 

    piedad y compasión, porque necesito de tu ayuda, 

    acógeme en tus brazos, arrópame en tu seno 

    y también dame la paz que tanto anhelo.

     

    Asimismo concédeme la dicha de gozar de tu bondad,

    atiende mi llamado y responde a mi solicitud.

    Concédeme el milagro que espera mi 

    corazón.

     

    El milagro espera por tu sagrada atención.

    Que Dios a través de ti me bendiga con el 

    favor solicitado.

     

    Amén

    Bendita Madre Santa 

     

    Mi Madre Santa, mi Virgen María, tan pura 

    como el brillo de tus ojos, tan dulce como el 

    canto de las aves, tan fuerte como la coraza 

    de tu cuerpo, tan milagrosa como tu manto 

    sagrado.

     

    Bendita mi Virgen, fruto de mi adoración.

    Socorre mi alma, consuela mis penas, 

    endulza mi vida, arropa mi dolor, quédate a mi 

    lado.

     

    Además quédate junto a mí, no me desampares que 

    mi ser te aclama y corazón te ama.

     

    Amén.

    Dulces palabras de Amor

    El maravilloso poder de la oración nos permite entrelazar lazos de amor y de amistad. Conectarnos con su poder espiritual es una muestra divina de la voluntad de Dios. La fe que mora en nuestros corazones, debemos mostrarla al mundo. Hablarle al prójimo de las bondades de Dios, enseñarles que no hay mejor consejero que las palabras que reposan en la Santa Biblia.

    Mantén un comportamiento basado en los mandatos de Dios, adora a la Virgen María e imita su ejemplo de servicio a los demás. Dios nunca nos abandona ni en los momentos más difíciles.

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