Cómo realizar una oración efectiva a nuestro Ángel Custodio
Lo primero que se debe hacer al dirigirse al ángel custodio, es saber cuál es su nombre. Y esto se puede averiguar con expertos en la materia de ángeles, o sea por medio de un angeólogo. Una vez que conozcamos el nombre de nuestro Ángel, entonces debemos dirigirnos a éste por su propio nombre. Los ángeles custodios han sido designados por el mismo Creador para protegernos. Desde el momento en que venimos a este mundo a cumplir con la misión que se nos haya asignado allá en las alturas.Oh glorioso y bondadoso ángel custodio,
sé que fuiste designado por Nuestro Padre
Celestial para librarme de todo mal y peligro.
Por tu oportuna intervención has de salvarme
de toda adversidad, y solo permitirás que yo
vuelva al Padre Celestial en el día y en la
hora en que él, así lo exija, pero mientras, en
mi paso por este mundo tú tienes la potestad
de resguardar mi integridad física y de dirigir
cada uno de mis actos.
Oh ángel de mi guarda,
sé que eres mi compañía dulce y
misericordiosa, solo te pido que no me
abandones en mi soledad y que siempre
estás presto a tenderme tu mano para
protegerme de todas las adversidades y
tentaciones que se me puedan presentar.
Oh, Ángel glorioso, tú que siempre has velado
mi sueño, tú que apartaste de mis caminos a
las personas que querían torcerlos,
y tú, ángel glorioso y obediente al Padre
Celestial, que has cumplido cabalmente tu
tarea de protector, a ti va hoy estas palabras
de admiración y de agradecimiento por tu
noble tarea, la cual has cumplido con tanto
ahínco y devoción.
Gracias te doy ángel divino por tu amparo y
por haberme guardado de males
irremediables y por haber siempre procurado
lo mejor para mí.
Defiéndeme siempre oh ángel protector de los
brazos del maldito y todas sus asechanzas
para que mi corazón se vuelva perfecto y
corrupto, antes bien, tómame por un brazo y
hazme arrodillar avergonzado y triste cada
vez que haya olvidado aunque sea por breves
segundo, los dolorosos clavos de Cristo en
sus manos y en sus pies.
Este mensaje de dolor por haber pecado, de
arrepentimiento sincero, de dádiva de gracias
por todos tus cuidados, de petición de que me
auxilies en mis momentos difíciles, lo hago
llegar a ti, ángel adorado, por intermedio de
nuestro único puente de comunicación que es
la oración, en el nombre del Padre, en el
nombre del hijo, y en el nombre del Espíritu
Santo.
Amén.

