Saltar al contenido

Novena para pedir la protección de los Ángeles custodios de la Guarda

31 mayo 2020
Novena para pedir la protección de los Ángeles custodios de la Guarda

Vamos a hacer hoy una novena para pedir protección de los ángeles custodios de la guarda,  cierto que cuando un ser humano viene al mundo. Es decir, desde el mismo momento de su nacimiento, ya viene con su ángel de la guarda.

Dios no envía a sus hijos al mundo sin protección. Todos tenemos nuestro propio ángel de la guarda, y es necesarios que establezcamos una buena relación con nuestro propio ángel de la guarda. Para que podamos comunicarnos con él.

Existen muchas oraciones que se han escrito a los ángeles custodios para pedirles protección. Pero en realidad no se trata de repetir una cantidad de frases sin sentido y sobre todo sin sentirlas.

Cómo realizar una oración efectiva a nuestro Ángel Custodio

Lo primero que se debe hacer al dirigirse al ángel custodio, es saber cuál es su nombre. Y esto se puede averiguar con expertos en la materia de ángeles, o sea por medio de un angeólogo. Una vez que conozcamos el nombre de nuestro Ángel, entonces debemos dirigirnos a éste por su propio nombre.

Los ángeles custodios han sido designados por el mismo Creador para protegernos. Desde el momento en que venimos a este mundo a cumplir con la misión que se nos haya asignado allá en las alturas.

Oh glorioso y bondadoso ángel custodio,

sé que fuiste designado por Nuestro Padre 

Celestial para librarme de todo mal y peligro.

 

Por tu oportuna intervención has de salvarme 

de toda adversidad, y solo permitirás que yo 

vuelva al Padre Celestial en el día y en la 

hora en que él, así lo exija, pero mientras, en 

mi paso por este mundo tú tienes la potestad 

de resguardar mi integridad física y de dirigir 

cada uno de mis actos.

 

Oh ángel de mi guarda,

sé que eres mi compañía dulce y 

misericordiosa, solo te pido que no me 

abandones en mi soledad y que siempre 

estás presto a tenderme tu mano para 

protegerme de todas las adversidades y 

tentaciones que se me puedan presentar.

Oh, Ángel glorioso, tú que siempre has velado 

mi sueño, tú que apartaste de mis caminos a 

las personas que querían torcerlos,

y tú, ángel glorioso y obediente al Padre 

Celestial, que has cumplido cabalmente tu 

tarea de protector, a ti va hoy estas palabras 

de admiración y de agradecimiento por tu 

noble tarea, la cual has cumplido con tanto 

ahínco y devoción.

 

Gracias te doy ángel divino por tu amparo y 

por haberme guardado de males 

irremediables y por haber siempre procurado 

lo mejor para mí.

 

Defiéndeme siempre oh ángel protector de los 

brazos del maldito y todas sus asechanzas

para que mi corazón se vuelva perfecto y 

corrupto, antes bien, tómame por un brazo y 

hazme arrodillar avergonzado y triste cada 

vez que haya olvidado aunque sea por breves 

segundo, los dolorosos clavos de Cristo en 

sus manos y en sus pies.

 

Este mensaje de dolor por haber pecado, de 

arrepentimiento sincero, de dádiva de gracias 

por todos tus cuidados, de petición de que me 

auxilies en mis momentos difíciles, lo hago 

llegar a ti, ángel adorado, por intermedio de 

nuestro único puente de comunicación que es 

la oración, en el nombre del Padre, en el 

nombre del hijo, y en el nombre del Espíritu 

Santo.

 

Amén.

Al Ángel de la guarda se le debe pedir protección y agradecer sus cuidados

Dirigir siempre los pasos hacia la Ley Divina y hacer reflexionar a las personas. Cada vez que cometan una injusticia y hacer que se arrepientan y pidan de rodillas. Perdón al Señor por haberle ofendido, es obligación de nosotros los mortales.

No solamente debemos pedir y pedir, también debemos ser agradecidos. Debemos notar cada vez que por poco y tenemos un grave accidente o por poco nos sucede alguna desgracia. Y como por arte de magia, esto no ocurrió, pues no es casualidad que recibamos una llamada  de alerta. Un buen consejo de un amigo o de un familiar y que si somos aguzados y obedientes nos salvamos de la desgracia.

Nuestro Ángel de la Guarda, se vale de otras personas, o de un libro, o de un sueño para protegernos y para aliviar nuestras penas. Hagamos pues siempre una novena para pedir protección de los ángeles custodios de la guarda y oremos para agradecerles.