Saltar al contenido

Poderosa oración al Espíritu Santo para escuchar la palabra de Dios

7 julio 2020
Poderosa oración al Espíritu Santo para escuchar la palabra de Dios

¿Has tenido la experiencia de oír extractos de la biblia sin entender su significado? No obstante, si quieres comprenderlo, te invito a realizar la poderosa oración al Espíritu Santo para escuchar la palabra de Dios.

Sin duda, la palabra de Dios contiene en sus relatos muchas enseñanzas y lecciones para los fieles que quieran ponerlas incorporarlas a su vida cotidiana. Con todo, inspirada por el Espíritu Santo, expresa la esencia del creador y su santa voluntad.

El mundo cristiano, en sus diversas religiones, encuentran en ella la guía espiritual por excelencia, siendo objeto de estudio en las reuniones, devocionales o cualquier forma de culto.

Sin embargo, para obtener de ella el mejor provecho, se necesita la cooperación de aquel que la inspiró: el Espíritu Santo. Su intervención aportará la claridad para comprenderla e interpretarla.

Poderosa oración para escuchar la palabra de Dios

Seguidamente, se deja una Poderosa oración al Espíritu Santo para escuchar la palabra de Dios, a ser nuestro maestro en las enseñanzas que Dios tiene para nosotros, así como manifestar su propósito en nuestras vidas.

Sobre todo, los fieles de corazón obtendrán la guía infalible del Espíritu que les mostrará sus maravillas. Hazla con fe.

¡Espíritu Santo, gran consolador,

tus fieles te alaban por los siglos de los siglos!

Derrama tus bendiciones sobre nosotros.

 

Te agradecemos por la oportunidad

de encontrarnos contigo

y por dejarnos tu palabra con tus

designios, oh, señor!

 

Permite te sigamos devotamente

hacia nuestra salvación.

 

Ilumina el entendimiento y

muéstranos tu palabra

así como la voluntad de

Dios para sus hijos.

 

Y otórganos tus dones para

perseverar en la fe.

 

Nunca nos abandones, santo Espíritu de paz,

desciende sobre nosotros como lo

hiciste el día del pentecostés.

 

 ¡Cúmplase la palabra porque

en ella confiamos!

 

En la lectura de tu palabra santa

nos sea revelada la voluntad de las

tres divinas personas

para el provecho personal y

de nuestros semejantes.

 

Con todo, modela nuestra alma y nuestro espíritu

para parecernos más a

Cristo, nuestro salvador,

y ayudar al afligido y necesitado

en nuestra labor.

 

Sin duda, sólo tú eres Dios,

Señor de los ejércitos.

 

Al frente de tus ángeles libra

las batallas espirituales

contra potestades malignas que

pretendan apartarnos de tus caminos.

 

Prepáranos para escuchar

atentamente las sagradas escrituras,

abre nuestros oídos y el entendimiento,

grábala en nuestros corazones

con tinta indeleble.

 

Ahora, aparta cualquier embotamiento mental.

Danos tu paz, tranquilidad, sosiego.

De tal forma que con claridad

asimilemos pan espiritual dispuesto.

 

Escrito está que no sólo

de pan vive el hombre,

sino de la palabra que emana

del padre celestial.

 

¡Alabado sea su nombre

por toda la eternidad!

 

De cualquier manera, cuídanos, ilumínanos, guíanos.

Llévanos tomados de la mano con firmeza

y poder alcanzar la meta en nuestra carrera.

 

Al escuchar la palabra que

viene de nuestro Dios,

confesamos que creemos en Cristo

y manifestamos nuestra aspiración

de alcanzar la vida eterna.

Ayúdanos a alcanzar la santidad,

sin extravíos en el camino queremos transitar.

Acude a rescatarnos si

por flaquezas erramos.

 

Ahora que nos disponemos a

leer las Sagradas Escrituras,

sé tú quien hables a nuestros

corazones, Espíritu Santo.

 

También, que nuestra mente identifique

tu voz y capte tu mensaje.

 

Tu siervo sea instrumento para

comunicarnos la verdad,

gran consolador que nos dejó el padre,

para que no sea su lengua quien

hable, sino la tuya, Padre.

 

Sobre todo, transmite directamente

las buenas nuevas,

aleja cualquier perturbación

humana o del enemigo.

 

Para que germine y fructifique

en nosotros tu palabra.

 

Con todo, que el mundo vea en nosotros tus frutos:

Gozo, paz, fe, paciencia, mansedumbre,

bondad, caridad,

tolerancia, benignidad y templanza.

 

Asimismo, aléjanos de la carne y sus frutos;

consérvanos para nuestro

señor Jesucristo

y, por último, guárdanos con tu tierno

amor por siempre.

 

Amén.

Dones y frutos del Espíritu Santo

En realidad, esta es una poderosa oración al Espíritu Santo para escuchar la palabra de Dios. En ocasiones, se alude a los dones y los frutos del espíritu Santo sin diferenciar unos de los otros.

Los dones son los regalos que nos brinda y los frutos son las características que incorporamos a nuestra conducta como efecto de su acción. Finalmente, los dones del Espíritu Santo son la ciencia, el consejo, la inteligencia, la piedad, fortaleza, la sabiduría y el temor a Dios.

Por supuesto, cuando se reciben estas dádivas, se muestran emanan del receptor los frutos del Santo Espíritu.

En efecto, quien acepta a Cristo como salvador, puede recibir estos dones mediante la oración sincera y con fe. Experimentará como su mente y corazón irá transformándole en el cristiano que desea ser.