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Oración al Espíritu Santo milagrosa para peticiones difíciles ¡Ayúdanos!

7 julio 2020
Oración al Espíritu Santo milagrosa para peticiones difíciles ¡Ayúdanos!

Toda persona en su vida, ha experimentado circunstancias que no sabemos cómo afrontar. Ante esta situación, la mejor herramienta que podemos emplear es la milagrosa oración al Espíritu Santo para peticiones difíciles.  

Debemos ejercitar nuestra fe, y no desesperarnos ante nada. No obstante, nuestro señor Jesús nos dio la promesa que “el Espíritu Santo vendrá y los ayudará, porque el padre lo enviará para tomar mi lugar”. Sin duda, es el consolador que Dios nos envió.

Por eso, debemos confiar en el Espíritu Santo; solo él puede socorrernos. Abramos nuestro corazón e invitémosle a entrar, pidamos su dirección cada día, confiemos en su poder y él hará. Invoquemos al señor con la devoción infinita que Él merece.

Oración al Espíritu Santo milagrosa para peticiones difíciles

A continuación, te ofrecemos una oración que será de utilidad cuando te sientas agobiado por un problema al que no le encuentras solución. Implora al Espíritu Santo que con seguridad acudirá a tu auxilio.

Quien, al igual que el hijo, ha estado desde siempre con Dios, no te dejará huérfano. De cualquier manera, pruébala con fe y verás los resultados.

En el nombre del Padre, del

Hijo y del Espíritu Santo,

amantísimo señor Dios todopoderoso Jehová,

en este momento me dirijo

a ti padre celestial.

 

No sin antes darte las gracias por tu

infinito amor y misericordia,

por permitirme ver este nuevo día,

por perdonar mis pecados.

 

En este momento que invoco tu

nombre, Espíritu Santo,

te ruego tu presencia y custodia,

se tu obrando en mí.

 

En este momento en que

me siento quebrantado,

angustiado y afligido por las

situaciones que tu conoces

y que no me han permitido tener paz.

 

Te ruego que me llenes de ti.

Dame la sabiduría necesaria para

poder enfrentar esta situación,

reconozco que me he alejado de ti.

 

Que he sido débil y me he dejado

llevar por mis deseos.

 

Ahora las personas en quien

confiaba me han abandonado,

he perdido todo lo que creí mío y mi

cuerpo está sin fuerzas,

acepto que es por mi desobediencia.

 

Con todo, te pido perdón y vuelvo mi rostro a ti

para que me socorras padre celestial,

lléname de tu Santo Espíritu,

aléjame del camino del mal.

Te pido que me socorras como lo

hiciste con Daniel en el foso de los leones,

como le diste fortaleza a David

para vencer a Goliat.

 

Derriba de mis esos muros de aflicciones,

vicios, temores, falta de fe.

 

Dios, sé que eres mi amparo y fortaleza,

que eres misericordioso y clemente,

lento para la ira y grande en misericordia.

 

Nuestro pronto auxilio en las

tribulaciones, te ruego

Santo Espíritu que mores en mi.

Sé que solo tú puedes ayudarme,

abro mi corazón para que entres en el.

 

Hoy vengo a ti, confiado que

conoces mis necesidades,

ayúdame a tomar las decisiones más acertadas,

lléname de los frutos de tu Espíritu Santo.

 

Necesito que me ayudes señor,

tu palabra dice “venid a mí, todos

los que estáis cansados y cargados,

y yo os haré descansar”.

 

Confío en esa palabra y sé que la fe

es la certeza de lo que se espera,

y la convicción de lo que no se ve,

y aunque ahora estoy viviendo tiempos difíciles,

los mejores están por venir.

 

Te pido que incrementes cada día mi fe,

porque sé que tienes el poder y así

como calmaste la tempestad,

así mismo calmarás estas circunstancias.

 

Sé que tus obras son grandes y

maravillosas, son justos tus caminos,

por eso confiando que tú me fortalecerás.

 

Te doy las gracias

en el nombre del Padre, del

Hijo y del Espíritu Santo.

 

Amén.

Cómo conducirnos en situaciones difíciles

En efecto, la vida ofrece un sinfín de circunstancias que pueden alterar nuestro estado anímico. Si carecemos de las herramientas correctas para enfrentar las dificultades, ponemos en riesgo nuestra salud mental, física y espiritual.

Sin duda, al Espíritu Santo puedes hacerle todas las peticiones difíciles, pues brinda paz, tranquilidad, sosiego y da sabiduría para entender y manejar los eventos que nos afectan. Del mismo modo, relajarnos es fundamental para contar con la claridad de pensamiento y ponernos en condiciones óptimas.

Como resultado, notaremos que lo que consideramos imposible se torna sencillo de resolver, todo va tomando su curso y finalmente podemos descansar. En consecuencia, el Espíritu Santo, consolador enviado por el Padre, habrá hecho su obra.