Una oración poderosa matutina para librar a los hijos del peligro
Como ya observamos que los peligros abundan y aunque de momento estemos bien, siempre es conveniente, elevar una oración a Dios al levantarnos, en acción de gracias y de petición en oración por nosotros y en especial nuestros hijos.¡Oh padre!
Tu que siempre nos observas,
Y velas por nosotros,
Te doy las gracias,
primeramente.
Por darme un día más de vida,
Y a mis hijos también,
Por la dicha de verlos,
Y abrazarlos un día más.
Permite que hoy,
Al igual que siempre,
Podamos compartir,
En las comidas,
Y momentos de reunión.
De gratas conversas,
Momentos emocionales,
Apoyos emocionales,
E incondicionales.
Que la comida,
no falte en la mesa,
ni la compañía de ninguno,
que el tiempo de calidad,
vaya en aumento.
Que, por medio,
De tus principios, guías,
Y consejos salvaguarden,
Su integridad,
Física y mental.
Porque quien obedece tu ley,
Será una persona de bien,
Y se enaltecerá,
Honrando a padre y madre,
Obteniendo larga vida.
Como dice tu palabra,
La sacra biblia,
El cuál es el segundo mandamiento,
Y el primero con promesa.
Te pido mi Dios,
Padre gentil y benévolo,
Que ayudes a que la fe,
De mis hijos en tu palabra,
No se marchite.
Que, en todas sus decisiones,
Te tomen en cuenta,
Para que no se desvíen,
Del buen camino,
Y sufran transgresión.
Para que sean personas,
Inmaculadas y sin tacha,
De indudable reputación,
Ya que ello vale más,
que el oro y la plata.
Según tu palabra,
Hay solo tres cosas,
Que nos atacan,
Y de las que realmente,
Nos debemos cuidar.
Pero solo con voluntad propia,
No se pueden afrontar,
La primera de todas,
Es la imperfección,
Que nos hace pecar.
Por ello señor te pido,
Igualmente que me ayudes junto a mis hijos,
A hacerle frente a nuestros,
Vicios y debilidades,
Que nos hacen peligrar.
El segundo es el maligno,
Y su séquito malvado,
Que nos quiere tentar o intimidar,
Como ángel de luz o león rugiente,
Nos quiere doblegar.
Gran Dios soberano,
y rey del universo,
a ti y solo a ti es la honra y gloria,
no permitas que mis hijos o yo,
caigamos en sus garras.
Asimismo líbranos también de aquello,
Que a primera vista parece bueno,
Pero realmente nos lleva,
Hacia el mal, Y la destrucción.
y finalmente en tercer lugar,
aquello que se escapa,
de nuestra capacidad y control,
El suceso imprevisto.
Aquello a lo que sencillamente,
no podemos,
entregarnos ni negarnos,
asimismo que no elegimos,
pero igual ocurre.
¡Oh gran Dios omnipotente!
Asimismo solo tú puedes salvarnos,
De semejante amenaza,
Solo en ti deposito,
Mi absoluta confianza.
Por medio de oración y ruego,
Junto con acción de gracias,
Todos los días al levantarme,
Y antes de dormir.
Te encargo la protección,
Y liberación de mí,
Y especialmente mis hijos,
De un accidente o una,
Enfermedad.
Amén.





