Oración por un hijo angustiado
Los días de angustia son parte de todo, pero no se nos puede olvidar que nuestro Dios es el Dios de todos los colores y puede hacer de un día gris, a uno lleno de bellezas. Muchas veces viene el estrés y el desespero por algo, pero eso simplemente es la ausencia de paz. Así que oremos por la paz de nuestro hijo:Príncipe de paz eres Dios
¡Cuán bueno eres!
Gracias, por tanto
y por siempre oír mis súplicas.
Vengo delante de ti,
clamando por mi hijo
que ha estado angustiado.
Te pido, amado Dios,
que tú traigas calma a su vida.
Que cuando sienta estrés
o se termine su paz,
pueda escuchar tu dulce voz.
Esas palabras que
susurras a su oído.
Eres tan bueno, mi Señor,
que derramaste tu sangre por mí
y por mi hijo amado.
Por eso, aplico de tu sangre,
Para que él sienta
Identidad en ti.
Sé Jesús, que hasta tú mismo
estuviste angustiado
cuando estabas por ir
a la muerte en la cruz.
A pesar de eso,
aceptaste la
voluntad del padre.
Quiero que mi hijo
tenga la fuerza, así como tú
para que acepte
la situación que pasa
y salga victorioso de ella.
También, así como le dijiste a Marta
en un momento de angustia,
que, si creía,
vería la gloria de Dios.
Así quiero que mi hijo
a pesar de las dificultades
entienda que tú
eres soberano y poderoso
para socorrerlo
y que debe mantener calma.
Quiero que mi hijo
tenga esa paz
que no da el mundo
y que solo tú Dios,
puedes brindar.
Esa paz que trae calma
en medio de la tormenta
y que, ya que el mundo no la da,
no se la podrá quitar.
Que se cumpla en
la vida de mi hijo.
Que puede estar atribulado,
mas no angustiado,
abatido mas no desesperado,
perseguido mas no desamparado,
derribado mas no destruido.
Porque tú Dios,
vas delante de él.
Victoria tiene mi hijo en ti, Dios.
Derrotado no está
por tu Espíritu Santo.
Sé tú trayendo esos
frutos sobre su vida.
Que las personas lo vean
y deseen estar con él,
porque es un hombre lleno de fe
que confía en ti, Señor.
El día que no tenga fuerza mi hijo,
sé tú, Dios, su fortaleza.
Que su esperanza este en ti
y si se siente débil, tú puedas
fortalecerlo y lo sustentes cuando
ya no pueda más.
Dios, trae sobre mi hijo entendimiento,
para que así cuando pase por el día malo,
esté preparado y recuerde que Dios
es su amparo, su pronto auxilio
en cualquier tribulación.
Clamo por mi hijo
porque sé que tú, Dios,
lo socorres.
A ti sea toda la gloria padre.
No hay otro como tú.
Te pido todo esto en tu nombre Jesús,
Amén.

