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Oración milagrosa por un hijo que no cree en Dios ¡Demuéstrale tu poder!

1 agosto 2020
Oración milagrosa por un hijo que no cree en Dios ¡Demuéstrale tu poder!

Es común ver a algunos padres haciendo una oración milagrosa por un hijo que no cree en Dios, es algo muy triste y además un gran desencanto. Después que unos padres se han esforzado por enseñarles a sus hijos que Dios existe y que a Él le debemos todo lo que somos.

Luego viene otro incrédulo y le dice cualquier razonamiento ilógico porque no tuvo formación religiosa y sin el menor indicio de personalidad. Siguen a un extraño como si fuera un borrego, después de haberle dado tú una buena formación.

Cuando estas cosas suceden, los padres se desesperan y acuden a la oración. Para que el mismo Dios los ponga en aprietos y los hagan doblar las rodillas ante una situación difícil.

¿Qué oración podemos hacer por un hijo que no creen en Dios?

Pues aparte de llorar y preocuparnos al máximo, lo único que nos queda es elevar una oración milagrosa por un hijo que no cree en Dios y pedirle a Él que se manifieste ante ellos. Para que cambien de opinión; de lo contrario perderán su alma.

Oh Padre amoroso y misericordioso,

acudo a ti en este momento y en esta ocasión.

 

Adolorida y sobre todo avergonzada

por no haber sido capaz de infundir

la suficiente fe en mi hijo,

para que ahora me diga que

no cree en ti, Señor.

 

Yo sé que esto

es culpa mía,

era labor mía haberlo enseñado a orar

y a reconocerte como a su única verdad.

 

Hoy me arrepiento de no haber dedicado

el tiempo suficiente para

infundirles educación religiosa.

 

Y haberles dado preferencia

a las matemáticas, al deporte

y quien sabe a cuantas otras prioridades

por encima de ti, mi Dios.

 

Perdóname y dame fuerza

para soportar este dolor tan grande;

 

Sin embargo te doy gracias Señor

por hacerme comprender que tengo en mis manos

el arma más poderosa para luchar

contra esa apatía de mi hijo.

 

Y es tener la capacidad de razonar

y saber que la oración es

esa arma tan poderosa

que necesito para rescatar a mi pobre hijo.

 

De la ignorancia e inculcarle en

su cabeza loca que tú,

mi Señor eres el Rey de Reyes,

el Único Omnipotente y Omnisapiente,

y que sin ti Señor Dios Jehová

de los ejércitos, estamos perdidos.

 

Perdóname Dios mío

por haber sido tan egoísta

y no haber enseñado a

mi hijo desde pequeño

a creer en Ti.

 

Además perdóname

por haberme yo dedicado

a otros quehaceres  

que consideré más importantes

como hacer dinero.

Y proveerles de todo lo material

sin darme cuenta

que con esto solo lograba

darle placer a sus intereses materiales.

 

Y no me di cuenta

que se estaba debilitando

en lo más precioso que todo ser humano posee,

que es su alma y le estaba privando

del derecho a gozar de la vida eterna.

 

Debo enseñarle que tú eres la luz del mundo,

que sin ti no hay salvación y que

debe hincarse de rodillas.

 

Y pedirte perdón a ti oh Padre Celestial

para que no lo borres del libro de la vida

donde están todos tus hijos.

 

 

Padre esta es la oración

y el clamor de una madre desesperada

que acude a ti con la esperanza de que me ayudes

a rescatar a mi hijo y a hacerle comprender

que tú Señor eres la verdad.

 

Bendíceme Padre

y bendice a mi hijo aunque el, té ignore,

perdónale y dale una señal para que se convierta

y vuelva al redil de donde nunca debió salir.

 

Amén.

Para que un hijo incrédulo vuelva a Dios

Oración milagrosa por un hijo que no cree en Dios ¡Demuéstrale tu poder!. Nuestros hijos no nos pertenecen,  ellos ya existían como ángeles antes de que Dios les permitiera encarnarse para vivir acá en la tierra. Ahora son nuestros hijos y nuestra responsabilidad, pero debemos refrescarles la memoria para que sepan de donde vienen y quiénes son.

Por eso debemos orar a Dios para pedirle que nos ayude a encaminar a nuestros hijos por los caminos que conducen a  la vida eterna. Y para ello es necesario que sean creyentes y respetuosos de las leyes divinas. Algunas veces por culpa de nosotros los padres, nuestros hijos se levantan sin temor a Dios. Pero nunca es tarde para comenzar a hacer, lo que no hicimos cuando eran más jóvenes.