Confía y ora por un hijo malgeniado y mentiroso
Dios, es nuestro Padre y vela por nuestras vidas. Nos ama con fervor y quiere mostrarnos su gloria. Hijos somos todos de Él, como padres no podemos esperar menos que su compasión. Su deseo es guiar a sus hijos por una vida llena de paz.¡Oh Dios Omnipotente!
Por tu infinita misericordia,
acudo a ti en mi tribulación.
Olvidando mis necesidades
para pensar en mi hijo,
ya que él es parte de mi corazón.
Él es bendición que tú me has dado,
lo quiero bueno, amable,
dulce, condescendiente,
quiero que lo ames y lo bendigas.
Me dirijo a ti
y te pido por mi hijo (nombre)
en estos momentos
en que lastima mi amor por él.
Por tu paternal amor,
con el que recibiste a tu Hijo
Jesús en el Reino de los Cielos
y lo sentaste a tu derecha.
Socorre las necesidades de mi hijo,
y además te pido el auxilio
que necesita para ser feliz.
Tú que eres el dueño
de los corazonesy nos conduces
a donde te place.
Por favor haz que mi hijo
venza las dificultades que atraviesa ahora.
Condúcelo por el sendero del bien.
Te hablo con sencillez
de los seres extraviados,
veo en mi hijo sentimientos de soberbia,
inconstancia, negligencia, mal genio y mentira,
ruego con humildad lo ayudes a sentir respeto
y consideración hacia mí.
Tú Señor todo lo ves,
todo lo escuchas, y todo lo sabes,
por ello, ya conoces bien
que hiere mi corazón.
En ti esta mi pensamiento Dios
piadoso, compasivo y generoso,
ilumina Señor su pensamiento,
que nada turbe la paz de su alma.
Aléjalo del maligno
que busca perderlo
y a cambio
dale calma a sus pasiones.
Yo te entrego su cuerpo
para que sea templo sagrado,
y te entrego su alma
para que le des pureza.
Te doy sus sentidos
para que le cierres las puertas
a la tentación y la mentira.
Dale el triunfo a mi hijo
en la batalla contra el mal,
contra los enemigos del alma
y sostenlo en la práctica del bien.
Quiero que mi hijo
me vea con los ojos de amor,
así como tu hijo te ve a ti.
El mal carácter es muralla
ante los consejos que le doy,
y la mentira lo conduce
a la perdición en su vida.
Yo te suplico le concedas
el poder de confiar en mí.
Dale tu consoladora bendición.
Tú que tienes el Bálsamo
para curar las heridas,
rescata nuestra relación
de madre (padre) e hijo.
Alimenta su fe en ti y en mí,
el amor a ti y a mí,
socórrelo si implora tu misericordia
y cuando el dolor venga a probar su fe.
Finalmente, en ti deposito
mi responsabilidad como Madre (Padre),
guardaré silencio, recogimiento y modestia.
Te manifiesto mi fe y gratitud,
anhelo vivamente tu obra por mi hijo,
sé que a su lado estas.
Amén.





