Poderosa oración para los hijos adolescentes o adultos rebeldes
Aunque hay muchos factores que pueden afectar en la obediencia de un hijo, la Biblia siempre nos enseña que como hijos debemos honrar a nuestros padres. Ese, es el único mandamiento con promesa que tenemos en la Biblia, así que nuestro deber como padres es enseñarles que al honrarnos y obedecernos son bendecidos simultáneamente.Me inclino humildemente ante ti,
Padre celestial, para poder
interceder por mi hijo.
Por esta razón, lo traigo delante de ti
en el nombre del Señor Jesucristo.
Además, te agradezco que hayas amado
a mi hijo con el amor del Calvario.
También, te agradezco que nunca
quites tu misericordia
de su vida, y le ayudes
con su mal carácter.
Por otra parte, te pido Señor
que siempre perdones nuestros fracasos,
y así, puedas guiarlo en el camino
que debe seguir.
Estoy agradecido de
que eres soberano
y puedes usar incluso
las profundidades
del pecado a las que ahora
está esclavizado.
Te alabo por esta gran
prueba que humilla
mi corazón ante Ti.
Al aceptar mi posición
de tener la autoridad
sobre la vida de mi hijo,
traigo toda la obra
del Señor Jesucristo sobre su vida.
Así, podré enfocarme directamente
contra los poderes
de las tinieblas que ciegan y atan
la vida de mi hijo.
Oro por la victoria de la encarnación,
crucifixión, resurrección, ascensión
y glorificación de nuestro Señor
directamente contra todo
el poder de Satanás.
También, ato todos los poderes
de la oscuridad
destinados a destruir
la vida de mi hijo.
Y declaro que el enemigo se pierde
en su deseo de destruir la vida de mi hijo
en el nombre del Señor Jesucristo.
Invito al bendito Espíritu Santo
a moverse sobre el corazón de mi hijo
y a que entienda que debe arrepentirse
por el pecado que ha estado cometiendo.
Cómo padre, te confieso los pecados
de mi hijo y te suplico
Tu misericordia compasiva hacia él.
Confieso que se sumió a toda clase
de pecados carnales que le han dado
a Satanás tal lugar en su vida.
Suplico a la sangre de Cristo para que
quite y desarraigue toda la maldad
que se apodera de la vida de mi hijo.
Y espero en el Espíritu Santo
para que lo lleve al arrepentimiento,
la fe y la vida en el Señor Jesucristo.
Declaro que la rebeldía
se aparta de su vida,
de su cuerpo y de sus pensamientos.
Padre, tú dices en tu palabra que
nosotros tenemos en nuestras manos
el poder de la reconciliación.
Y declaro que ese poder
viene sobre mis hijos
y sobre nosotros como sus padres.
Por otra parte, me niego a provocar,
irritar o inquietar a mi hijo;
No seré duro con él para
que no se desanime,
se sienta inferior y frustrado.
Además, no romperé su espíritu,
en el nombre de Jesús
y, por el poder del Espíritu Santo.
Amén.





