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Oración para invocar al Espíritu Santo de Dios todos los días

23 mayo 2020
Oración para invocar al Espíritu Santo de Dios todos los días

Como creyentes, tratamos de orar todo el tiempo a Dios y a su Espíritu para que nos guíe o guarde; pero en ¿Realidad tenemos la seguridad de que realizamos esta oración de la forma correcta? Esta oración para invocar al Espíritu Santo de Dios todos los días, que te mostraré a continuación; y será infalible. Te motivará, a no fallar ningún día en realizarla.

El Espíritu Santo de Dios, debe de tomarse muy en cuenta en nuestra vida personal; porque más que nuestro consolador, es el que nos lleva a reconocer lo bueno sobre lo malo; también a recordar todas las enseñanzas de nuestro Señor Jesús, conócelo cada día más; él nunca falla.

Oración para invocar al Espíritu Santo de Dios

Santo Espíritu de Dios, que guías nuestro ser hacia la verdadera santidad; en este día te entrego mi corazón, que es lo único valioso que tengo.

En primer lugar, Espíritu Santo,

tú tienes el poder para 

llevar a mi vida a la verdadera santidad de 

Dios; y también la santidad que me da la esperanza de 

un nuevo mundo, donde ya no hay 

sufrimiento ni tristezas.

 

Asimismo, no permitas que deje todo lo santo,

por lo corruptibilidad del mundo,que 

parezca también buena ante mis ojos. Espíritu de 

Cristo, llévame a donde tengo que llegar.

 

Por consiguiente, en el camino estrecho;

llena mi vida con tu presencia hermosa,

enseñándome cada día ser tan 

apasionado, compasivo, recto y Santo 

como lo es Jesús; no 

permitas que olvide el sacrificio que hizo 

por mí,en la cruz del calvario.

 

Tú que estás con nosotros como lo estuvo 

Jesucristo; llévame a la altura de su 

perfección. Mi Consolador, clamo a ti para 

que sanes toda herida, que pueda tener en 

mi corazón.

 

Enséñame a perdonar y a pedir perdón;

no quiero comportarme como el 

impío, porque ellos no saben que es 

misericordia y amor; proporciona en mí

fuerza y sabiduría, además sáciame de tu 

gracia.

 

 Espíritu de Verdad,

solo en ti hallo la verdadera seguridad;

porque tú conoces el corazón del Dios 

Altísimo,

sabes realmente lo que le agrada;

y eres el testimonio del Cristo;

ten misericordia de mí.

.

Y muéstrame de manera clara lo que  debo 

hacer; para no defraudar al sacrificio de mi 

Señor Jesucristo,

el autor y consumador de la fe. Espíritu de 

gracia, tú presencia sea la que me 

sustente.

Que la bondad de Dios nunca ser aparte 

de mí, y la obra que empezaste en mi de  

testimonio de Cristo,

y sea siempre glorificado; continúa 

perfeccionándome.

 

Asimismo hasta que él venga a buscarme; 

enséñame a ser diligente,

porque quiero que me encuentre 

preparado en ese momento.

Oh Espíritu Santo, solo a ti te invocaré

porque quiero ser siempre tu amigo y fiel 

seguidor.

 

Estar siempre en constante comunicación,

hasta que nuestra comunión sea íntima;

y tan profunda, que cause que sea más 

audible tu voz

ante cualquier circunstancia o prueba.

 

Tú eres tan fiel y leal, que mereces y 

tienes, toda mi confianza está ti.Te clamo 

Santo  Espíritu, porque quiero ser fiel a 

Dios como  tú eres  fiel conmigo;

que tu templo que es mi cuerpo siempre

esté limpio.

 

Y sin manchas pues solo allí se adorará al 

Dios vivo; enséñame a no contristar a 

causa de mi concupiscencia,

quiero ser solamente tuyo; no dejes que te 

defraude apartándome de ti hacia las 

tinieblas del pecado.

 

Por último, gracias doy a tu presencia en mi vida,

porque refrescas mi alma en el tiempo de 

dificultad; y en mi aflicción tú me sustenta.

 

Finalmente, sé que ruegas ante mí al Padre con 

gemidos, y tal es tu entrega que se obran 

milagros mas allá del pensamiento 

humano.Infinitas gracias amado Salvador. 

 

Amén.

Llama al Espíritu Santo de Dios

Es importante realizar esta oración para invocar al Espíritu Santo de Dios todos los días; porque Jesús mismo lo envió como promesa de consolación a los que le recibieron de corazón como salvador del mundo; el Espíritu de Dios es  quien nos guía a toda verdad, además se entristece cuando pecamos porque nuestro cuerpo es su templo.

Cuando oramos a él, es capaz de mostrarnos de manera clara lo que se debe en nuestra vida; nos hace dejar el pecado, haciéndonos aborrecer el mal; llenándonos del verdadero gozo, cuando el Señor bendice.