Pedir al Padre Pío salud y felicidad para mi hermana
En primer lugar porque San Pío es un santo muy milagroso y en segundo lugar porque la fe mueve montañas. Es en estos momentos de desesperación cuando la salud falla y cuando un hermano está en apuros, cuando debemos tenderle una mano y hacer la oración al padre Pío para pedir salud y felicidad para mi hermana. Llegó la hora y el momento en que nosotros los cristianos debemos doblar las rodillas y suplicarle a un santo tan milagroso como éste. Para que meta su poderosa mano e interceda ante Dios nuestro Señor y ante su Santísima Virgen. Para que le proporcione a mi hermana la salud perdida y un poco más de felicidad.Oh San Pío, protector de los desamparados, milagroso desde
la niñez, por tu infinita bondad con tus hermanos, amor
que siempre le prodigaste a la humanidad, por tu humildad de
espíritu, y solidaridad con los pobres, es que hoy me hinco
de rodillas oh padre Pío para pedirte, más bien para suplicarte
que restaures la salud de mi hermana.
No permitas por favor que la parca se haga cargo de ella,
sé que todos tenemos que morir algún día, pero ahora
mete tu mano poderosa para curar a mi hermana y permitirle
que alcance la felicidad por largos años, restaura su salud
y vigila cada uno de sus pasos en esta vida pasajera
para que ella así como tú, también pueda servir al señor.
Oh Padre Pío, no me desampares en estos momentos
en que acudo a ti con tanta fe y devoción, por favor
devuélveme la seguridad y la fe que tanto te profeso
y cura a mi hermana en estos momento en que la
salud pareciera abandonarla.
No la dejes partir aun cuando le quedan años por vivir,
yo te prometo bendito y milagroso sacerdote, que
voy a emplear todas mis fuerzas en propagar la fe en ti
para que la Iglesia te siga enalteciendo por la ejemplar
vida que llevaste en tu misión sacerdotal.
San Pío, milagroso y amoroso ser, que viniste al mundo,
fruto del amor de padres cristianos, que fuiste muy
pobre toda tu vida y que jamás te sentiste agobiado por la
falta de lo material, sino que más bien te inclinaste
siempre por acumular muchas riquezas espirituales.
Ahora padre, en este momento, lúcete con toda tu
grandeza de espíritu e intercede pidiéndole a Dios y
a su Santísima madre que curen a mi hermana y
que no la dejen sucumbir ante la enfermedad.
Esto lo hago llegar a ti, glorioso San Pío,
en el nombre del Padre, en el nombre del Hijo
y en el nombre del Espíritu Santo.
Amén

