Súplica de protección contra enemigos en el trabajo
La fe, también es el motor principal para que el Espíritu Santo de Dios, se manifieste sobre sus hijos, pero se debe resaltar que también debe estar limpio nuestro corazón de todo pecado y no guardar ningún tipo de rencor.Para empezar Señor,
te doy las gracias,
porque me has
sostenido hasta
el día de hoy.
Asimismo, me has dado esta
maravillosa bendición,
de yo poder trabajar.
Porque esto es digno,
y también agradable ante tus ojos
mi amado Dios.
Por consiguiente, Padre,
el nombre de Jesús,
te pido también por todas
las personas que
laboran conmigo.
Ya que tú eres el que examinas
corazones, y puedes ver donde
yo no puedo admirar
mi Señor.
En cambio mi deber, sé que no
es el juzgar ni tampoco
ver lo que está mal en
cada uno de ellos.
Porque eso te corresponde a ti,
que eres el Señor
de Señores.
Mi deber para contigo,
es bendecir a mis hermanos
y compañeros de trabajo.
Intercediendo asimismo por ellos
en todo momento,
sea o no del agrado
de alguno.
Por esa razón, no se creador,
si en alguno
de ellos se haya formado
mi Dios, raíz
de amargura en mi contra.
Igualmente ayúdales también,
que no haya
ningún sentimiento
de envidia hacia
mi persona.
Por lo tanto, si tenemos
este trabajo
en común es
porque en cada uno de
nosotros vieron
alguna cualidad específica.
Y también sabemos que ante ti
todos somos iguales;
y el tamaño de tú
amor inagotable.
Asimismo, te pido
que envíes a tus ángeles
protectores que me rodeen
y guarden de cualquier
obra maligna enviada
para dañarme.
Átalos Señor,
de sus malos pensamientos y
sus malas obras;
que son indignas delante
de tu mirada.
Enséñalos a valorar la bendición
que les has entregado,
para que no la pierdan,
y ten misericordia de
ellos mi Salvador.
Eres el único que ha estado
a mi lado siempre,
y no me has dejado ni en mis
peores momentos.
Por eso, cada día Santo Rey,
he tratado de hacer mejor
las cosas y te pido perdón
si no he hecho lo suficiente
para merecer tanto amor.
No quisiera volver a fallarte,
te ruego que no me
dejes nunca.
Protégeme de todos
mis enemigos ocultos,
porque no tienen
razón para odiarme.
Bendice mi trabajo y no permitas
que nada de lo que tramen en
contra de mi, prospere.
Que tu Espíritu Santo Señor,
me de el discernimiento
necesario para evitar
cualquier situación incomoda.
Finalmente, que tu infinito
amor me cubra, y mis pasos
estén seguros junto a ti.
También, gracias por sorprenderme
cada día, y por
tus enseñanzas.
Siempre estaré agradecido,
por tanto que haces
cada día por mí.
Por último, mantén bajo tú
cobertura a mi familia,
para que ningún daño
afecte nuestra relación afectiva.
Amén.





