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Poderosa oración de la sangre para abrir caminos

3 julio 2020
Poderosa oración de la sangre para abrir caminos

El Señor Jesús con su sangre no solo no limpia; también permite que seamos salvo de todo pecado, nos aleja de toda maldad; además de darnos una mejor vida llena de abundancia y salud. Cuando oramos a la sangre de Cristo, nada se nos hace imposible; y es por eso que te invito a realizar esta poderosa oración de la sangre de Cristo para abrir caminos, para que siempre tengas sendas que recorrer.

Al orar a la sangre de Cristo, primeramente eres redimido y santificado; y por consiguiente una nueva oportunidad de vivir, como a Cristo le agrada que vivamos en la tierra.

Oración a la Sangre de Cristo para abrir caminos

Oh preciosa y majestuosa sangre del cordero de Dios, y como resultado trajiste la salvación a todos los que creen en ti; llena mi vida de tu presencia, y también de tu santidad divina que llena los corazones de los que te buscan de verdad.

Sangre divina y preciosa,

abriendo los caminos que llevan,

a la verdadera santidad.

 

También ayúdame a reconocerlo

porque si me desvío podría perderme

en los desviadas metas del mundo.

 

Jesús Divino,

tu sangre me libro de todos mis temores;

que sea está abriendo las sendas,

por las cuales debo transitar.

 

Es más apártame de toda aquella persona,

que pueda hacerme dudar del verdadero

Sentido de la vida.

 

Cuando miro a los cielos,

recuerdo el gran sacrificio,

que realizaste en la Cruz.

 

Y también la sangre que derramaste;

te ruego que ese acto tan noble

valga la pena en mi vida.

 

Pues quiero que seas tú abriendo,

la senda de mi vida,

tú sangre mi rey,

primeramente me ha sanado.

 

Todas mis herida;

para finalmente llenarme

de la paz que tu traes

sin medidas.

 

Que tú sangre caiga sobre mi,

me renueve siempre

debido a que tu presencia

siempre está junto a mi espíritu.

 

Que tu sangre mi Señor,

siempre me acerque

cada día más a mi Señor.

 

También quite todo pecado oculto

que me aparte del verdadero

camino; el cual tú primeramente

me trazaste.

 

Abre caminos de abundancia

en mi vida, mi Señor

Porque otro camino podría

ser de perdición.

 

Que tu luz sea mi brújula

Cuando sienta  que  se desvía mi rumbo.

 

Señor Eterno,

En tu nombre ruego en gran manera;

que tu sangre derramada

por los pecados del mundo.

Finalmente me aparte un rumbo

que me lleve a la meta divina

que es el cielo.

 

Ábreme sendas de justicia

Por el poder de tu sangre.

 

Donde el amor nunca me falte,

ni la verdadera compañía;

y finalmente pueda sentir

tu mano sanadora.

 

Que tu sangre preciosa,

Limpie mi conciencia de toda obra

Que me aparta del camino que me apartaste;

Por lo tanto mi mente será

regenerada por tu gracia.

 

Oh Señor de los cielos

Tu sangre reanima los corazones

Cauterizados de tanto dolor

y resentimiento.

 

Reconforta el mío

Dándome la esperanza de

continuar en tus veredas

Pues solo ellas me llevan a la vida.

 

Tu mi Dios,

abres caminos;

se también mi guía en todo momento

y la sangre de tu primogénito.

 

Igualmente me revele

siempre por su poder

tus caminos agradables.

 

Rocía en mi camino tu sangre,

que me limpia de todo pecado;

y como resultado

se multiplique en mi la gracia y tu paz.

 

Glorificado seas en todo momento,

mi rey Amoroso

por derramar tu sangre y también

por tener misericordia de toda la humanidad

que estaba perdida y sin rumbo.

 

Nunca mi Jesús se aparte el

poder de tu sangre,

pues es ella la que pago el

precio de todos mis errores.

 

Descubriendo mi vergüenza

llevándome a la luz de la verdad.

 

Se que has escuchado

la oración de este humilde siervo

que clama por el poder de tu sangre;

solo tu eres digno de suprema alabanza

cordero de Dios.

 

Amén.

Rezo a la sangre que abre las puertas

La poderosa oración de la sangre de Cristo para abrir caminos; exalta el verdadero poder que tiene en nuestras vidas. Y si su sangre es capaz de abrirnos caminos de bendición, cuanto más el verdadero poder del Hijo del Dios Verdadero.

Realiza esta oración con fe, solo eso es suficiente para que su poder trace ese camino correcto; Dios lo dice en su palabra: «Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos». (Salmos 32:8)