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Oración a la Sangre de Cristo en tiempos, casos o momentos difíciles

1 julio 2020
Oración a la Sangre de Cristo en tiempos, casos o momentos difíciles

Durante la vida no solo tendremos momentos de abundancia, donde todo se encuentre bien. Así como tenemos altos, los bajos también forman parte de lo que llamamos vida. Sin embargo, Dios es bueno y misericordioso para socorrernos por eso tenemos una oración a la Sangre de Cristo en tiempos, casos o momentos difíciles.

La Sangre de Cristo forma parte de su sacrificio en la cruz, su muerte es para dar vida, y aplicando correctamente esta sangre con fe podemos ser libres, tener paz y sobrellevar cualquier momento difícil que estemos pasando.

Oración a la Sangre de Cristo en tiempos difíciles

La Biblia habla sobre el día malo, se refiere a que tal vez pasemos por tribulación, tiempos difíciles, momentos donde no todo ocurra como queremos.

Sin embargo, tenemos la promesa que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece y que su sangre nos redime, limpia, purifica y trae paz a nuestra vida. Por eso, oramos para que toda cosa contraria a Dios sea disipada por el poder de su sangre:

Jesús hijo de Dios,

tu nombre sea bendito siempre,

primeramente, gracias por tu misericordia,

por tu amor y tu hermoso

sacrificio en la cruz.

 

Señor, sé por todo lo que pasaste,

cuán humillado, despreciado y molido

por todos mis pecados.

 

Pero sé también que todo eso lo

hiciste porque era necesario

para que yo hoy pueda tener la victoria

sobre mis enemigos

y sobre toda cosa mala.

 

Hoy clamo por tu sangre preciosa

sobre mi vida,

esa sangre que es bendita,

puesto que no hubo pecado en ti.

 

Esa sangre que me ha redimido,

que me ha dado identidad, que

me ayuda a conquistar.

 

Que me hace productivo,

me ha dado un nuevo corazón,

esa sangre que venció la muerte

en la cruz del calvario.

 

Y que puede cambiarlo todo,

hasta lo que está afectando mi vida.

Una sola gota de tu sangre puede

hacerme libre de mi dolor,

del pesar que atravieso.

 

Tú, Jesucristo, fuiste herido

para que yo pueda buscarte,

venir a ti y encontrarme con mi padre celestial.

 

Declaro tu sangre sobre mi vida y tu

Espíritu Santo pueda consolarme.

Quiero andar en luz, ya que tú

eres la luz de este mundo.

 

Que desaparezca toda tiniebla de mi

vida por el poder de tu sangre, Jesús.

Sé que la lucha no es contra sangre ni carne,

pero sí contra principados y huestes de maldad.

 

Solo tú, Dios, puedes librarme de toda

atadura y toda cosa que no te pertenece.

 Por tu sangre tengo paz y entrada

a tu presencia Jesús.

 

Gracias por tu inmenso amor,

sé que nada de este mundo puede traerme

gozo, paz, confianza como tú lo haces.

Por eso mismo, pido que tu sangre me cubra.

 

Si el enemigo viene contra mí,

seas tú defendiéndome como poderoso gigante.

No tengo miedo porque tú estás conmigo,

sé que me acompañas en mis

momentos más tristes.

 

Cuando creo que no puedo más,

cuando he sentido que no soy nada ni nadie,

recuerdo que soy quien dices quien

soy y es por tu sangre.

 

Y tu sacrificio que puedo vencer todo

lo malo que ha querido tocarme.

 

Toda fortaleza que se ha querido

levantar sobre mi vida

en este tiempo para hacerme caer, desanimarme,

entristecer mi corazón o atormentarme.

 

Sea echada fuera por el poder de la sangre del

cordero inmolado en la cruz del calvario,

quien es bendito por siempre,

por los siglos de los siglos.

 

Amén.

La sangre de Jesucristo tiene poder

Cuando ya no podemos más, lo mejor que podemos hacer es clamar a nuestro padre Dios. Él hace cada día posible y puede cambiar cualquier cosa que podamos estar pasando, Jesús cuando estuvo en la tierra hizo grandes milagros, y antes de morir dijo que mayores cosas haríamos en su nombre. Por supuesto, en nombre del cordero santo que derramó su sangre por nosotros.

El ADN de Jesús no es el mismo nuestro, nuestra sangre nunca se va a comparar con su sangre bendita. Jesús no pecó, no hubo ningún tipo de pecado sobre él, por eso mismo su sangre es la única que tiene poder para salvar nuestras vidas, y cambiar cualquier situación que estemos pasando. El poder de la sangre Cristo en tiempos difíciles es invaluable.