Oración a la Sangre de Cristo en tiempos difíciles
La Biblia habla sobre el día malo, se refiere a que tal vez pasemos por tribulación, tiempos difíciles, momentos donde no todo ocurra como queremos. Sin embargo, tenemos la promesa que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece y que su sangre nos redime, limpia, purifica y trae paz a nuestra vida. Por eso, oramos para que toda cosa contraria a Dios sea disipada por el poder de su sangre:Jesús hijo de Dios,
tu nombre sea bendito siempre,
primeramente, gracias por tu misericordia,
por tu amor y tu hermoso
sacrificio en la cruz.
Señor, sé por todo lo que pasaste,
cuán humillado, despreciado y molido
por todos mis pecados.
Pero sé también que todo eso lo
hiciste porque era necesario
para que yo hoy pueda tener la victoria
sobre mis enemigos
y sobre toda cosa mala.
Hoy clamo por tu sangre preciosa
sobre mi vida,
esa sangre que es bendita,
puesto que no hubo pecado en ti.
Esa sangre que me ha redimido,
que me ha dado identidad, que
me ayuda a conquistar.
Que me hace productivo,
me ha dado un nuevo corazón,
esa sangre que venció la muerte
en la cruz del calvario.
Y que puede cambiarlo todo,
hasta lo que está afectando mi vida.
Una sola gota de tu sangre puede
hacerme libre de mi dolor,
del pesar que atravieso.
Tú, Jesucristo, fuiste herido
para que yo pueda buscarte,
venir a ti y encontrarme con mi padre celestial.
Declaro tu sangre sobre mi vida y tu
Espíritu Santo pueda consolarme.
Quiero andar en luz, ya que tú
eres la luz de este mundo.
Que desaparezca toda tiniebla de mi
vida por el poder de tu sangre, Jesús.
Sé que la lucha no es contra sangre ni carne,
pero sí contra principados y huestes de maldad.
Solo tú, Dios, puedes librarme de toda
atadura y toda cosa que no te pertenece.
Por tu sangre tengo paz y entrada
a tu presencia Jesús.
Gracias por tu inmenso amor,
sé que nada de este mundo puede traerme
gozo, paz, confianza como tú lo haces.
Por eso mismo, pido que tu sangre me cubra.
Si el enemigo viene contra mí,
seas tú defendiéndome como poderoso gigante.
No tengo miedo porque tú estás conmigo,
sé que me acompañas en mis
momentos más tristes.
Cuando creo que no puedo más,
cuando he sentido que no soy nada ni nadie,
recuerdo que soy quien dices quien
soy y es por tu sangre.
Y tu sacrificio que puedo vencer todo
lo malo que ha querido tocarme.
Toda fortaleza que se ha querido
levantar sobre mi vida
en este tiempo para hacerme caer, desanimarme,
entristecer mi corazón o atormentarme.
Sea echada fuera por el poder de la sangre del
cordero inmolado en la cruz del calvario,
quien es bendito por siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

