Oración a la Virgen de Guadalupe por los difuntos ¡Descansen en paz!

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Existen oraciones de poder para que los muertos puedan descansar en paz. Por medio de este apartado te estaré enseñando la oración a la Virgen de Guadalupe por los difuntos. Realizar las plegarias en momentos en los que existe dolor, puede tener la capacidad de traer el alivio y el consuelo para la persona.

Además, con las oraciones le pedimos a Dios que tenga compasión por el alma de la persona que partió de este mundo. Le conceda el perdón de sus pecados y que pueda habitar tranquilo en el paraíso, junto a las demás personas que han hecho el bien en la tierra. Es por ello que a continuación te dejaré la oración por los difuntos a la Virgen de Guadalupe, para que interceda ante el Creador.

Índice

    La oración por los difuntos a la Virgen de Guadalupe

    La muerte puede ser un momento de tristeza, ya que es la perdida en vida de una persona querida. Para este tipo de casos, realiza la oración por los difuntos a la Virgen de Guadalupe.

    Virgen de Guadalupe amorosa

    y misericordiosa, confiamos a

    nuestro hermano a tu misericordia.

     

    Lo amaste mucho en esta vida;

    ahora que se ha liberado de

    todas sus preocupaciones,

    dale felicidad y paz para siempre.

     

    El viejo orden ha pasado;

    dale la bienvenida ahora

    al paraíso donde no habrá más dolor.

     

    no más llanto o dolor, pero

    solo paz y alegría con Jesús,

    tu Hijo, y el Espíritu Santo

    por siempre y para siempre.

     

    Permite que pueda pasar por

    las puertas de la muerte con seguridad.

     

    Y vivir por siempre junto

    a los santos en la luz que

    prometiste a Abraham

    y a su descendencia por medio de la fe.

     

    Protégelo de todo daño y en ese gran día

    de la resurrección y la vigilia,

    levántalo con todos tus santos.

     

    Perdona sus pecados y dale la vida

    eterna en tu nombre de rey.

     

    Oh Señor, tu madre afligida

    se puso de pie junto a tu cruz;

     ayúdanos en nuestras penas

    a compartir tus sufrimientos.

     

    Como la semilla enterrada en la tierra,

    has producido la cosecha de

    la vida eterna para nosotros;

    haznos siempre muertos

    al pecado y vivos para Dios.

     

    Pastor de todos, en la muerte

    te mantuviste oculto del mundo;

    enséñanos a amar nuestra vida espiritual

    oculta contigo y con el Padre.

     

    En tu papel de nuevo Adán, bajaste

    entre los muertos para liberar

    a todos los justos desde el principio.

     

    Concede que todos los que están

    muertos en el pecado puedan

    oír tu voz y resucitar a una nueva vida.

    pues al derrmar ella este perfume sobre mi cuerpo lo hizo para preparar mi sepultura

    Hijo del Dios vivo, nos has permitido,

    por medio del bautismo, ser

    enterrados contigo;

     

    Concédenos

    que también resucitemos contigo

    en el bautismo y caminemos

    en una nueva vida.

     

    Concédeles el descanso eterno,

    Señor, y que la luz

    perpetua brille sobre ellos.

     

    Que tanto el alma de los fieles

    como su alma, puedan descansar

    en paz, por tu misericordia.

     

    Virgen de Guadalupe,

    tu pueblo en todo el mundo

    comparte el dolor de tus hijas

    e hijos cuyos seres queridos

    murieron tan violentamente.

     

    Recibe a los muertos en tu amor;

    consuela a los sobrevivientes con el

    poder y la protección de tu paz.

     

    Muéstranos cómo llegar en

    generosidad a los vivos.

     

    Porque juntos somos tu pueblo

    aunque nos acercamos

    a ti por muchos caminos y desde

    muchas tradiciones religiosas.

     

    Señor Jesucristo, por tus propios

    tres días en la tumba, además

    santificaste las tumbas de

    todos los que creen en ti.

     

    Y así hizo de la tumba un signo

    de esperanza que promete

    la resurrección incluso cuando

    reclama nuestros cuerpos mortales.

     

    Concede que nuestro hermano,

    Pueda dormir aquí en paz hasta

    que lo despiertes a la gloria,

    porque tú eres la resurrección y la vida.

     

    Entonces te verá cara a cara

    y en su luz verá la luz

    y conocer el esplendor de Dios.

     

    Amén.

    La paz de los difuntos en manos de Dios

    Sin duda alguna, la muerte puede ser algo realmente triste para la familia, las amistades y para todas aquellas personas que conocían a las personas. Pero nunca debemos olvidar que es Dios el que decide el tiempo de una persona en el mundo. Por ese motivo es indispensable recordar que Dios conoce los porqués, y debes estar seguro de que los motivos siempre son buenos, aunque lo desconozcas. Así que aunque sea un momento de tristeza, nunca olvides que Él quiere lo mejor para cada uno de nosotros.

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