La oración por los difuntos a la Virgen de Guadalupe
La muerte puede ser un momento de tristeza, ya que es la perdida en vida de una persona querida. Para este tipo de casos, realiza la oración por los difuntos a la Virgen de Guadalupe.Virgen de Guadalupe amorosa
y misericordiosa, confiamos a
nuestro hermano a tu misericordia.
Lo amaste mucho en esta vida;
ahora que se ha liberado de
todas sus preocupaciones,
dale felicidad y paz para siempre.
El viejo orden ha pasado;
dale la bienvenida ahora
al paraíso donde no habrá más dolor.
no más llanto o dolor, pero
solo paz y alegría con Jesús,
tu Hijo, y el Espíritu Santo
por siempre y para siempre.
Permite que pueda pasar por
las puertas de la muerte con seguridad.
Y vivir por siempre junto
a los santos en la luz que
prometiste a Abraham
y a su descendencia por medio de la fe.
Protégelo de todo daño y en ese gran día
de la resurrección y la vigilia,
levántalo con todos tus santos.
Perdona sus pecados y dale la vida
eterna en tu nombre de rey.
Oh Señor, tu madre afligida
se puso de pie junto a tu cruz;
ayúdanos en nuestras penas
a compartir tus sufrimientos.
Como la semilla enterrada en la tierra,
has producido la cosecha de
la vida eterna para nosotros;
haznos siempre muertos
al pecado y vivos para Dios.
Pastor de todos, en la muerte
te mantuviste oculto del mundo;
enséñanos a amar nuestra vida espiritual
oculta contigo y con el Padre.
En tu papel de nuevo Adán, bajaste
entre los muertos para liberar
a todos los justos desde el principio.
Concede que todos los que están
muertos en el pecado puedan
oír tu voz y resucitar a una nueva vida.
Hijo del Dios vivo, nos has permitido,
por medio del bautismo, ser
enterrados contigo;
Concédenos
que también resucitemos contigo
en el bautismo y caminemos
en una nueva vida.
Concédeles el descanso eterno,
Señor, y que la luz
perpetua brille sobre ellos.
Que tanto el alma de los fieles
como su alma, puedan descansar
en paz, por tu misericordia.
Virgen de Guadalupe,
tu pueblo en todo el mundo
comparte el dolor de tus hijas
e hijos cuyos seres queridos
murieron tan violentamente.
Recibe a los muertos en tu amor;
consuela a los sobrevivientes con el
poder y la protección de tu paz.
Muéstranos cómo llegar en
generosidad a los vivos.
Porque juntos somos tu pueblo
aunque nos acercamos
a ti por muchos caminos y desde
muchas tradiciones religiosas.
Señor Jesucristo, por tus propios
tres días en la tumba, además
santificaste las tumbas de
todos los que creen en ti.
Y así hizo de la tumba un signo
de esperanza que promete
la resurrección incluso cuando
reclama nuestros cuerpos mortales.
Concede que nuestro hermano,
Pueda dormir aquí en paz hasta
que lo despiertes a la gloria,
porque tú eres la resurrección y la vida.
Entonces te verá cara a cara
y en su luz verá la luz
y conocer el esplendor de Dios.
Amén.

