Poderosa oración a Yemayá para mi defensa contra los enemigos
Yemayá es una diosa con grandes poderes milagrosos, es reina del amor y por ello su enseñanza es amar. Muchos le rinden homenaje por su nobleza y bondad, entrega esta Poderosa oración a Yemayá para defenderte de tus enemigos ¡Protégeme Diosa!Diosa Yemayá
Oh mi Hermosa Reina,
madre del mundo y dueña
de las aguas saladas,
princesa del amor de virtudes
nobles y excesiva bondad.
Tu mi Diosa Yemayá,
dominas la naturaleza
y la creatividad, porque tu maravilloso
poder protector y purificador
te hace grande.
Mi amada Diosa,
hoy vengo ante tu divinidad,
para que por favor
escuches este clamor
que viene desde el
fondo de mi corazón.
Porque sé de tus bondades
y tus milagros,
por eso mi fe y devoción
la entrego a ti y mi vida
la pongo en tus manos.
Además dedico
esta plegaria,
para pedir humildemente
de tu poder de protección.
Porque así como gobiernas las aguas,
controlas los mares,
calmas las tormentas y dominas los ríos,
así de grande es tu poder
que no tiene límites ni imposibles.
Asimismo purificas el agua que
baja de las montañas
y calmas nuestra sed,
también purificas el aire
para que podamos
respirar libremente.
Porque eres la diosa de la naturaleza
y tu poder es grande e infinito.
Por eso invoco a ese mismo poder
para que puedas protegerme
de los enemigos que
quieren verme derrotado.
Además cúbreme con
tu sabiduría y tu amor,
para que ningún mal pueda tocarme,
también protégeme y defiéndeme
de cualquier ataque maligno.
Mientras tanto permite que mi vida
se desarrolle con toda normalidad,
que las bondades de la
naturaleza toquen mi ser
y bendigan mi familia.
Diosa de la purificación,
Adorada Orisha, asegura
mi bienestar, mi prosperidad y
mi abundancia, mi estabilidad
emocional, física y espiritual.
Permítele a mi vida gozar
de la más pura armonía celestial
que me profiere tu divina santidad.
Madre de la femineidad y
del deseo, Diosa milagrosa
de imposibles y casos perdidos,
ahuyenta todo peligro de mi vida,
todo dolor, toda impureza,
toda imperfección que impida mi felicidad.
Además recoge todo cuando
halles en mi camino,
todo lo malo, cada
semilla contaminada,
ese aliento putrefacto,
cada sentir doloroso,
también cada palabra hiriente,
cada mal intención,
y cada pensamiento perturbador.
Todo lo malo
recógelo de mi camino
para cuando lo vaya a andar
lo recorra en sana paz y tranquilidad.
Pero aquello bueno y beneficioso
Madre Querida Yemayá,
todo eso tráelo a mí,
embarga mi vida de bendiciones,
virtudes y bondades.
Para que no pueda hacer otra cosa
que adorarte por ser tan
buena conmigo y por nunca
apartar tu poder de mí.
Mi fe está puesta en ti,
mi cuerpo reposa
tranquilo porque sé
que nada podrá
herirme ni dañarme,
pues tu protección me cubre.
También me baña como
el agua de la lluvia
moja las hojas de los árboles,
como el sol cubre los
pétalos de las flores,
y como el aire rebota en
las montañas y bosques.
Finalmente llévate mis palabras
y junto a ellas mi fe y mi confianza.
Amén.

