Versículos bíblicos de amor, esperanza, fortaleza y misericordia

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Los versículos bíblicos de amor, esperanza, fortaleza y misericordia alientan a las personas en todos los órdenes, a nivel personal, familiar, profesional y colectivo.

La biblia es promotora de las prédicas religiosas que unen al hombre con un mundo puro y sagrado, en contraste con la perfidia y la maldad. Cristo es nuestro padre y en él confiamos. Él nos redime y nos consuela.

Índice

    Versículos bíblicos de amor, esperanza, fortaleza y misericordia

    Entre los distintos versículos de la Santa Biblia, referidos al amor, la esperanza, la fortaleza y la misericordia, es pertinente resaltar los siguientes:

    • Deuteronomio 31:8: Nunca te sientas solo, Dios siempre estará contigo, él vigilará tus pasos para encaminarte hacia la bonanza y el bien común. Él te dará fortaleza y claridad para enfrentar los malos momentos. Su amor es infinito. Su entrega es total.
    • Juan 15:13: El padre celestial es tu amigo fiel. Él te ama sin esperar nada a cambio. No olvides que él se sacrificó para salvarnos y liberarnos del pecado. Nada debes temer, él te acompañará siempre. Corresponde su amor con oraciones.
    • Romanos 5:8: Dios purifica nuestras almas y nos abraza con su manto hasta el reino de los cielos. El creyó en nosotros cuando éramos pecadores, así nos demostró su amor. Él perdona nuestros errores y acepta nuestros arrepentimientos. Manifiesta tu fe.
    • Isaías 4:15: El amor de madre no tiene precio, pero el amor de Dios se extiende hasta el infinito. Él nos proporciona adoración eterna, sin barreras, sin límites, sin condiciones. Creer en él purificará tu alma y acrecienta tu amor materno.
    • Jeremías 29:11: La esperanza supera el miedo y la angustia, si tengo fe tengo esperanza. Mi fe en Dios es imponderable, mi seguridad es su amor y su protección.
    • Salmos 42:11: Mi autoconfianza me da la fuerza para superar los avatares de la vida, sobre todo, cuando me invade la tristeza, pero con esperanza y templanza recuperaré mi alegría.
    • Isaías 40:31: El Señor no abandona, su entrega es proteger a sus semejantes, liberarlos del mal y fortalecerlos para el bien. Además, él siempre nos cuidará, en cualquier lugar donde estemos. Confiemos en su benevolencia.

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    Otros versículos importantes son los siguientes:

    • Isaías 41:10: A diferencia del amor y la paz, la angustia y la ansiedad minan nuestra fortaleza. La rendición es enemiga de la victoria. Dios te protege y te aleja de todas esas inquietudes y de todos esos desesperos. Confiar en él. La victoria es tuya.
    • Salmo 28:7: El Señor nos somete a duras pruebas para fortalecer nuestro espíritu. A pesar de que muchas veces caemos en desanimo. El con su paciencia nos ayuda a superarnos y a seguir por el camino de la fe y el amor.
    • Salmo 46:1-2: El agotamiento minimiza nuestra fuerza y nos sentimos débiles ante circunstancias que minan nuestro espíritu. Solo Dios y su poderío nos pueden ayudar con su misericordia a salir de esa oscuridad y de esa tristeza.
    • Salmos 119:88: En relación con mi desamparo y mi desaliento, considero que la mano de Dios acariciará mi alma y podré salir airoso de esas impenetrables tinieblas. La misericordia divina es absoluta. Siempre llega cuando menos se espera.
    • Salmos 119:76: Los pesares mientras duren mis dolores causarán un gran desacierto en todo mi ser. El ruego a la misericordia divina para lograr el consuelo a todas las penas que minan mi alma estará en manos del Dios todopoderoso. Él me fortalecerá.
    • Isaías 41:10: El poder de nuestro Señor siempre purificará nuestro sentir a través del amor, de la comprensión y de la fe demostrada. Siempre debemos afianzarnos en su sabiduría y en su misericordia para poder lograr toda la paz y el sosiego personal.

    Versículos bíblicos de amor, esperanza, fortaleza y misericordia

    Tal como lo establece la biblia, todas las personas deben tener ilusiones y ánimo para seguir adelante. La ilusión genera confianza y seguridad. Sin ilusiones nuestro recorrido es sombrío.

    Los creyentes necesitamos la supremacía divina para alcanzar nuestros sueños. Por consiguiente, debemos aprender a valorar la crucifixión de nuestro Señor Jesucristo. El dio su vida por nosotros.

    Teniendo en cuenta que él se sacrificó para salvarnos y llevarnos a la vida eterna, nuestra fe, acrecentada en el padre celestial nos produce alegría, nos llena de regocijo, nos fortalece el espíritu y nos fortifica el alma. Gloria a Dios.

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