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¿Cómo utilizar la Milagrosa agua bendita de San Ignacio de Loyola?

2 junio 2020
¿Cómo utilizar la milagrosa agua bendita de San Ignacio de Loyola?

Hoy te enseñamos las técnicas de cómo utilizará la Milagrosa agua bendita de San Ignacio de Loyola. El agua bendita es un sacramental, signo sagrado que simboliza el bautismo, nos prepara para recibir al espíritu santo y absorber su gracia.

Ya que esta práctica antigua fue expuesta por la Compañía de Jesús respecto a la devoción usada por los fieles, usando de forma inicial sumergir una reliquia en agua bendita o una medalla de San Ignacio, donde esta obra fue realizada por toda Europa, Asia y en otros países en particular para la época.

Desde entonces ha sido la forma de simbolizar el deseo de recibir la protección de Dios, pero aplicando con la forma de santiguarse.

Milagrosa agua bendita de San Ignacio de Loyola

Resulta ser que esta milagrosa agua bendita fue aprobada por la iglesia por su Santidad el Beato Pio IX el 31 de agosto de 1866. Como símbolo sacramental como intercepción de San Ignacio obteniendo una gracia particular en cuerpo y alma.

Sin duda este maravilloso Beato que nació en Roma-Loyola en 1491, fue descendiente de la Nobleza, hijo de Padre con familia de militares, tuvieron muchas prácticas en el ejército la cual esto lo llevo a participar en una batalla contra Francia, donde quedó gravemente herido de una pierna muchos doctores realizaron sus prácticas, pero en el proceso de la operación pensaron que iba a morir por una fuerte fiebre que lo llevó casi a su muerte.

Este hombre en el proceso de su recuperación conoció mediante libros la palabra de Dios, donde estudio con mucho afán la vida de Jesucristo y todo el legado que dejó, donde se enamoró y decidió dar sus servicios al Altísimo.

Presento encuentros con la Aparición de La Madre de Dios, días después de su recuperación salió a la calle a predicar la palabra divina, ayudando a los más necesitados que nunca les falte del pan ni las necesidades básicas.

Desde entonces fue un hombre que se despojó de todos los lujos, siempre ayudo al más necesitado se dedicó a estudiar Teología en París, donde obtuvo su mayor conocimiento donde logro años más tarde formar la Compañía de Jesús junto a otros compañeros que también fueron llamados los Jesuitas por las obras que realizaban.

Practicas espirituales aprobadas por el Papa

Ya que también por sus conocimientos y experiencias fue autor del libro de Prácticas Espirituales aprobado por el Papa III. Donde señalo en este libro las practicas que se deben realizar los cristianos. Entre ellas también aprobada la del Agua Bendita de San Ignacio de Loyola en honor a todas sus buenas obras.

Ahora todo fiel que quiera tener ese efecto cercano con el Señor basta de ingerir un poco de agua o persignarse con el dedo húmedo del agua bendecida y decir las siguientes plegarias:

Dios tú que has Bendecido con tu señal esta agua,

sin duda como una cura que sana al ser humano,

digna por intercepción de San Ignacio de Loyola,

 

Del mismo modo sumergida,

 su medalla como símbolo de sacramento como nos enseñaste,

por eso, quien beba o reciba esta agua sobre su cuerpo,

te pido que sane en cuerpo y alma a este humilde servidor.

Hoy te lo ruego por Jesucristo tu hijo Nuestro Señor.

 

Amén.

¿Quién es este Santo Patrono?

Después de que San Ignacio de Loyola inicio su recuperación fue un hombre muy misericordioso. Y con un trabajo ejemplar fue ayudando a cada persona necesitada. Mientras fue escogido por la comunidad Jesuita como el líder de la Compañía de Jesús, bajo el derecho de votación inicio su mandato con el fin de expandir su comunidad al mundo.

Por lo tanto, se convirtió un líder estratega para la iglesia católica. Con sus conocimientos militares enseño a muchas personas a desarrollar su inteligencia. Dedico que todos los miembros de la iglesia y personas no perteneciente tuvieran el acceso al conocimiento de la iglesia y de las prácticas espirituales.

Finalmente, enfermó ya muchos estaban pendientes de sus cuidados y aunque muchos pensaron que podría sanar como antes, murió súbitamente el 31 de julio de 1556. A la edad de 65 años. Donde quedo reconocido por su entrega y devoción a las prácticas religiosas y la entrega infinita por enseñar la palabra de Dios.