¿Cómo tener una comunión íntima con Dios?
Sean dadas gracias a Dios, por su amor inefable para con toda la humanidad, el cual nos motiva y nos conlleva; a anhelar de su presencia, permitiéndonos tener una buena intimidad con el Señor, la cual nos ayuda a dejarnos guiar por su voluntad. La palabra del Señor, nos enseña que es necesario amar a Dios sobre todas las cosas; como lo declara la palabra de Dios en Mateo 22:37-39 diciendo: Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Esto te motiva, a que anheles buscar de la presencia del Eterno, y te ayudará a que te vayas despojando de tu humanidad; y le des el lugar que le pertenece al Señor, en tu corazón. Se puede intimidar con Dios, por medio de la oración y de su palabra. Cuando se habla de intimidad, se refiere a la privacidad personal de cada persona; en este caso trata de que puedes tener intimidad con el Señor, y para ello debes de buscarle en un lugar privado, que solo están tú y Dios; es como cuando dos personas se reúnen en un lugar privado, y conversan sin que nadie les oiga lo que hablan. Así mismo puedes intimidar con Dios, depositar tu confianza en él, y confesarle que eres pecador o pecadora; que solo la sangre del cordero del unigénito Hijo de Dios te redime, te limpia y te lava de toda inmundicia; de todo pecado que asedia a este mundo de maldad.
Lo más importante, es que te humilles, reconozcas el poderío y el señorío del Dios de los cielos; conozcas y entiendas cuál sea su voluntad para con tu vida secular y espiritual.
El Todopoderoso, enseña en su santa palabra que debes esforzarte en ser santo, porque él es Santo ; y así como bienes a su presencia, debes negarte a ti mismo y aceptar su voluntad, para que puedas serle agradable.
La intimidad, es un paso a depositar todo lo que has vivido y aún vives, al Rey de gloria; te ayuda a que le confieses todos tus pecados y todas tus faltas, te permite abrirle todo tu corazón, y contarle todo lo que tengas dentro de él; aunque ya el Señor te conoce, te creó y te formó dentro del vientre de tu madre.
Más le agrada cuando intimidas con él, y le hablas y le cuentas todo, aun si sientes temor de algo; es cuando te enseña por medio de su palabra, y te dice: No temas, porque yo estoy contigo.
Como lo declara la biblia en Josué 1:9 diciendo: Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
Para poder tener una intimidad con Dios, es necesario amarlo de verdad, y querer estar en todo tiempo en la presencia del Señor; más para ello depende de que se viva en completa constancia con el Señor a través de la oración y de la santa palabra, en la cual nos enseña el Eterno; que allí parece que está la vida eterna.

