Dudas cristianas

¿Quién es Jesucristo? ¿Es Jesús el hijo de Dios?

Nació de una virgen y su padre terrenal fue un carpintero. Su cuna fue un pesebre y su lugar de nacimiento fue el pequeño pueblo de Belén. No hubo lujos ni en su nacimiento ni en su vida y teniendo un reinado, lo dejó todo para nuestra salvación. Esto es parte de lo que escucharemos cuando alguien pregunte ¿Quién es Je

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Antes de comenzar

Busca un lugar tranquilo, respira con calma y presenta tu petición con confianza.

Nació de una virgen y su padre terrenal fue un carpintero. Su cuna fue un pesebre y su lugar de nacimiento fue el pequeño pueblo de Belén. No hubo lujos ni en su nacimiento ni en su vida y teniendo un reinado, lo dejó todo para nuestra salvación. Esto es parte de lo que escucharemos cuando alguien pregunte ¿Quién es Jesucristo? ¿Es Jesús el hijo de Dios?. Todo lo que necesites saber sobre Jesús lo encontrarás en la Biblia, pues hay todo un Nuevo Testamento que muestra quién es Él. La respuesta a la pregunta que titula este artículo es que Jesucristo es nuestro salvador y que sí es el hijo de Dios. De hecho, Dios siempre respaldó a Jesús, pero en el momento del bautismo en voz alta y de forma pública, dijo que Jesús era su hijo amado y en quien tiene complacencia, Mateo 3:17; Lucas 3:22.

El llamado del hijo de Dios

Siendo el hijo de Dios, Jesús tenía una posición. Un lugar donde reinar como hijo del Rey de reyes. Ese lugar es el cielo y de ahí Dios, viendo la maldad que reinaba en la tierra, tomó la decisión de enviar a la tierra a su único hijo para salvarnos de todo el pecado que invadía a la humanidad, Juan 3:16. Jesucristo es en este momento el puente que nos lleva a la salvación de nuestros pecados. Su sangre derramada nos libera de toda la maldad de la humanidad. En el Antiguo Testamento, la única manera de acercarse a Dios era llevando una ofrenda a Dios. Comienza con la ofrenda de Abel, Génesis 4:4, que fue agradable ante los ojos de Dios, ya que Abel había escogido lo mejor para agradarlo a Él y dio el primer cordero más gordo de su ganado. ¡Lo mejor para Dios! La sangre derramada de la ofrenda que le daban a Dios con agrado, era el mejor olor para Dios. Más cuando la ofrenda venía de un corazón desprendido y obediente a Dios primeramente. Sin embargo, la maldad seguía reinando en la tierra y aunque en el Antiguo Testamento de la Biblia Dios llamó a grandes personajes como Abraham, David, entre otros que también valoraron el holocausto, ningún sacrificio era suficiente para borrar todo el pecado. mi querido dios por favor toma mi mano

Dejando el reino por nuestra salvación

El reino de Dios es el lugar privilegiado donde todos quieren estar, ahí reina el amor y la bondad. De ahí Jesucristo sin ningún pecado, viene a la tierra a cumplir su voluntad: salvarnos. Ese es Jesucristo, el que fue inmolado en una cruz para darnos libertad y acercarnos a Dios. No habrá sacrificio que se compare al de Jesús, ni el primer cordero ni el más gordo. El amor de Dios por nosotros es tan grande que cumplió el plan de salvación con su hijo, 1 Juan 4:10. Imagina que vives cómodamente, que tu padre es el dueño de todo y tiene la mayor posición en todos los sentidos: económico, político y social. Pero de pronto en ese lugar hay mucha maldad y tu padre te pide que te hagas pobre, para que hagas rico a esas personas; que enfermes, para que ellos puedan tener sanidad; que te humilles, para que ellos puedan tener identidad.

La decisión más difícil de Jesús

En base al panorama anterior, piensa bien esa situación. No hay otra opción, ya que es la única forma de salvar a otros, pero tu padre es un caballero y te deja decidir. Falta algo importante, imagina que tú no has cometido pecado alguno y que en ti no se encuentra ninguna falta, ni en tu forma de hablar ni de pensar. Pero debes entregar tu vida por aquellos que cometen pecado constantemente. ¿Qué decides, te gustaría dejarlo todo a cambio de mentirosos, delincuentes,…? Nadie daría la vida para la salvación de otros, excepto Jesús. Siguió adelante, a pesar del inmenso dolor, porque estaba seguro de que el propósito de Dios valdría la pena. En medio de la agonía, Jesús acudió a Dios y le pidió que pasara esa copa tan amarga. Una copa llena de traición, donde también lo negaron, se burlaron e iba a ser maltratado y por eso acudió a su Padre para pedirle ayuda, Mateo 26:42. Hoy en día sabemos que entregó su vida y resucitó.

Cómo rezar esta oración

  1. 1
    Busca un momento de calma

    Elige un lugar tranquilo donde puedas respirar y concentrarte en tu intención.

  2. 2
    Lee despacio y haz pausas

    Permite que cada frase te conecte con Dios y con lo que estás viviendo.

  3. 3
    Repite la oración cuando lo necesites

    Hazla parte de tu día, en la mañana, en la noche o cuando más lo requieras.

Sobre este contenido

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01Origen

Contenido histórico de Fieles a Dios, conservado durante la migración.

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