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Mateo 17:20 – ¿Por qué la fe mueve montañas?

24 abril 2020

En el libro de Mateo, se presenta uno de los hechos más dignos de recordar, entre todas las maravillas que hizo Jesús. Esto debido a que, dicha enseñanza trasciende en el tiempo, y sigue siendo aplicable para hoy día, como muchas de sus palabras por lo tanto el origen de el famoso dicho de «la fe mueve montañas».

Se relata que Jesús curó a un epiléptico, el cual no habían logrado curar sus discípulos anteriormente, a pesar de que se les había concedido la capacidad de curar a los enfermos y despojar a los demonios. Los discípulos, confundidos, no comprenden la razón por la que no lograron curarlo, puesto que no era la primera vez que debían hacer algo así.

De esta manera, Jesús en el versículo 20 recitó una de las frases más icónicas. Invita a los hombres a no dudar de su fe, sino a permanecer firmes en Dios.

Con fe hasta mover una montaña sería posible

Dice en Mateo 17:20 “Jesús les dijo: Porque ustedes tienen tan poca fe. Les aseguro que si tienen fe tan pequeña como un grano de mostaza, podrán decirle a esta montaña “Trasládate de aquí para allá” y se trasladará. Para ustedes nada será imposible”.

En primera instancia, Jesús llama a tener una fe inquebrantable, a creer plenamente en su palabra y no llenarse de dudas. Se puede tener fe, pero si esta viene acompañada de inseguridad, toda fe es en vano, sin importar la convicción que tenga que por medio. Cuando se tiene fe, se debe tener una confianza total al plan de Dios.

Sin importar las circunstancias, la fe debe permanecer fuerte e inamovible en los corazones de los fieles creyentes. Así se tenga un pequeño atisbo de fe, si este es totalmente puro, es capaz de llenar el alma y convertir la perspectiva de la persona en una nueva. Un poco de fe verdadera es mayor a una fe repleta de dudas.

Los humanos cometen errores constantemente, y Dios no exige que seamos perfectos. Lo único que Dios desea es que intentemos dar lo mejor de sí mismos, y que si llegásemos a fallar, que exista un arrepentimiento real. Lo único que Dios pide es que lo amemos, y de igual modo, que nuestra fe sea certera y fuerte.

Las situaciones actuales son un foco de preocupación para los corazones, y existen ocasiones en las que ello intimida por completo. No obstante, cuando la fe es firme se le puede encontrar una salida a cada inconveniente, ya que de la mano de Dios, nada es imposible. La fe alivia cualquier temor, y lo reemplaza por fortaleza y ganas de seguir luchando ante la adversidad.

La fe mueve montañas porque le otorga un nivel insuperable de resistencia a quien la práctica, porque si se cree a totalidad en el control que Dios tiene en la vida humana. Se tendrá en claro que su único deseo es que sus hijos se encuentren bien, buscando siempre lo mejor para cada uno de ellos.

Cuando se ejerce la fe con seguridad, se le está dando oportunidad al amor de Dios para entrar en el corazón, y así generar un cambio positivo en los seres humanos que le abren la vida al señor. Si se desea crecer de forma espiritual, no existe mejor opción que confiar en los planes de Dios, siempre manteniendo la fe.

Ten fe en Dios y las montañas se moverán

Aunque a veces no se comprenda el porqué de algunos imprevistos, es necesario seguir confiando en la voluntad de Dios. De esta manera, los obstáculos comienzan a observarse objetivamente, y mientras pasa la tormenta, el corazón se mantiene en calma.

La fe elimina cualquier ansiedad, ya que otorga la convicción de saber que después de la tempestad, saldrá el sol otra vez; recuerda que la fe mueve montañas. Ninguna montaña es tan alta, ni ningún problema tan difícil, como para el amor de Dios.

Cuando se mantiene la fe en su amor, cualquier montaña se moverá, todos los inconvenientes irán desapareciendo y las cosas que se desean, si hacen parte de su voluntad, se irán cumpliendo poco a poco.

Solo basta con confiar en silencio en los planes de Dios, no dudar en la fe y mantener una vida espiritual firme.