La mejor oración para hacer por la mañana: Salmo 91
El salmo 91 es la inspiración para rezar y acercarás a Dios con la certeza de iniciar un día protegidos y resguardados del peligro. Dios puso en David las palabras más bellas para que oremos inspirados en su mensaje. Agradece a Dios y empieza un nuevo día lleno de amor.¡Venerado Dios!
Hoy me dirijo a ti con el corazón
abierto para darte gracias
por la vida que me das y por este día.
Ante todo, Dios de los Cielos,
pido perdón por los pecados y luz para mi alma.
Oro a ti inspirado en las escrituras de David,
con la luz del Salmo 91 que es tu palabra
para la protección y el cuidado de tus siervos.
¡Dios todopoderoso!
te ofrezco en este día mi vida y mis actos.
Guíalos y protégelos.
Tú eres el maestro, enséñame el camino del bien
protégeme con tu aliento y cúbreme con tu sombra.
Del mismo modo, proporcióname
el abrigo en este día que empieza
para que me sienta seguro y no desvíe mis pasos,
además, permíteme que transite el camino del bien.
¡Santo Padre creador!,
dame tu mano en la jornada que me espera,
provéeme la fuerza que necesito
para cumplir con mis tareas.
Con tu escudo protector
protégeme del cazador que acecha
los corazones de los buenos.
Bendice este día que inicia.
Que la luz de David ilumine mi pensamiento,
dame sabiduría y también entereza.
Lo que decidas para mí el día de hoy
bien recibido será, soy tu siervo y servidor.
Dios Padre, tu eres bueno y generoso,
en ti confío, en tu misericordia y en tu bondad,
guíame por el camino de la humanidad plena.
Dios te pido que este día tenga principio y final,
que pueda descansar sabiendo que lo hice bien,
gracias te doy por eso Señor.
Que la sabiduría que pongas en mi mente
me ayude a resolver las dificultades
que el bienestar me embargue el día de hoy.
Durante mi jornada te pido
protección para mis hijos y mi familia
ahuyéntales el mal y el peligro.
También, te pido por los enfermos,
por los pobres y desamparados,
además, por los niños y los ancianos.
Sin duda, tu puedes protegerlos y eres grande,
no permitas que la tristeza los alcance
y la duda llegue a su corazón.
¡Santo Padre eterno!
En este día derrama tus bendiciones.
Dame de beber y comer, provéeme
de abrigo y de salud.
Dios celestial, eres grande y poderoso,
apártame de tentaciones, líbrame del peligro
protégeme con tu escudo.
Asimismo, llévame hoy en tus brazos.
Me entrego a ti y te entrego a mi familia
para que nos cuides con tu eterno amor.
Por la santísima Cruz de Jesús,
en nombre de la virgen María su madre
y en nombre del Espíritu Santo, protégeme.
¡Amén!

