Poderosa oración de sanación de Juan Pablo II ¡Por todas las personas del mundo!

Poderosa oracion de sanacion de Juan Pablo II

El Papa Juan Pablo II, realizó muchas oraciones con el fin de ayudar a sanar a los enfermos. Por supuesto, dedicadas a todas las personas del mundo. Pues ante los ojos de Dios, somos hermanos, por el hecho de que es el Padre, y nosotros sus hijos.

Índice()
  1. Oración de Juan Pablo II para sanar
  2. La sanación viene de Dios

Oración de Juan Pablo II para sanar

Al andar por las calles del Vaticano, es muy común que la población se acerque al Papa, con el fin de obtener su bendición, ya sea por salud, trabajo u otros motivos. Pero Juan Pablo II, de igual forma, lo hacía sin que se lo pidieran.

Señor Jesús, eres el médico por excelencia,

en tu caminar por la tierra, tuviste preferencia

por los enfermos. Pues nos has enseñado,

que los que están sanos no necesitan

medicina ni tratamientos.

 

Por eso te llevaste contigo cualquier mal

que afectará a tus seres queridos. Sois

el doctor divino, de aquellos que requieren

cura, tanto en el espíritu como en el cuerpo.

 

También le dejaste de encomienda a tus

discípulos, el ministerio de la curación.

Con el fin de que estén dispuestos

a calmar el sufrimiento de tu pueblo

y de cualquier hermano.

 

Permítenos entender el propósito

de esa obra que ha sido confiada.

Pues deseamos ser partícipe en la

labor de ayudar a otros. Por supuesto,

a diario, ya que es una actividad

que no termina nunca.

 

Danos entendimiento y bendice las

manos de esos que buscan el bien.

De aquellos que aman el prójimo, y

dedican su vida a tu obra. Porque

necesitamos de tu iluminación

para sanar al abatido.

 

Que nuestro corazón esté al pendiente

de los que piden ayuda. Puesto que deseamos

ser compasivos y tener la empatía, con el

fin de entender, que atadura del enemigo cubre

a los seres que amamos.

 

Te pido por la sanación de todas las personas.

Que puedan ver tu rostro divino en sus almas. Para

que entiendan que la cura, la verdad y la justicia

viene de tu inmenso poder, amor y bondad. Que

es tu gracia la que renueva las almas.

 

Es tu divinidad, la que socorre al enfermo. Y es

la fe, que hay que cada uno, la que nos permite

recibir tus milagros. Por el hecho de que eres un

caballero, y necesitas pedir permiso para entrar

a la vida de las personas.

Permitenos ver tu rostro glorioso, pues anhelamos sentir el gozo de estar contigo

Por eso te dejamos la puerta abierta, con el

propósito que entres, y atiendas a los heridos,

enfermos, moribundos, tristes, desahuciados,

minusválidos. A las almas que requiere un

milagro caído del cielo.

 

Gracias por tener el remedio oportuno para

cada urgencia. Pues aunque son necesidades

diferentes, cuentas con la solución definitiva.

Incluso de forma individual o grupal, ya que

tu luz los cubre a todos.

 

Agradecidos, porque sois la vida. Asimismo,

te pedimos permiso, para seguir con nuestra

profesión, que es el evangelio. Por supuesto,

respetando los requerimientos de cada

individuo, sin importar su estatus.

 

Queremos, amado Jesús, ser excelentes

samaritanos. Que actuemos de manera

inmediata a los débiles y enfermos. Con

el fin de curar y consolar su ser. Aportándole

ayuda o un sustento en su cuerpo y alma.

 

Que la gloria y honra sea para ti, pues

eres el Médico Divino, y nosotros tus

instrumentos. Los encargados de mostrar

tu luz sanadora.

 

Permítenos ver tu rostro glorioso, pues anhelamos

sentir el gozo de estar contigo. Te amamos

y santificamos. Que en tu reino abunde por

siempre la paz eterna.

 

Agradecidos por tu sacrificio, que lavado

las manchas y pecados de la humanidad.

Muchas gracias, Jesucristo, querido, que

es el Salvador escogido.

 

Te agradezco por oír este clamor,

pues dices en tu palabra, que donde hay

dos o más reunidos en tu nombre, Tú,

nos escuchas. Que reine el amor.

 

Amén.

La sanación viene de Dios

Aunque muchos dicen que Juan Pablo Segundo realizó milagros. Es necesario saber que es nada más un instrumento del Rey del universo. El cual lo usa como intermediario, con el fin de bendecir a los individuos que necesitan sanar o calmar la manera en que están sufriendo.

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